Cuando el doctor Willy Menéndez llegó al Hospital Regional de Escuintla en 1985, recién llegado de hacer una especialidad en pediatría en el San Juan de Dios, había únicamente cuatro pediatras, incluyéndolo a él; lo que en aquel momento fue un cuarto de cuidados especiales se transformó en un área de Emergencia Pediátrica el pasado fin de semana, un esfuerzo que ha llevado varias etapas a lo largo de 26 años, sobrevivido a base de proyectos y donaciones.
Menéndez, quien ha sido el principal impulsor de la recién inaugurada Emergencia Pediátrica en ese Hospital, manifestó su satisfacción por este espacio, que pasó de ser un “cuartito de cuidados especiales†a un intensivo y posteriormente a un área de emergencias; ahí han sido remitidos pacientes de todas partes del país por los dos hospitales más importantes, San Juan de Dios y Roosevelt y médicos realizan cursos de postgrado.
Pero no todo fue fácil en sus inicios, al retirarse el pediatra principal, Harry Sanchinelli, el galeno trabajaba por 24 horas, ya que no había un médico que lo relevara en su turno; el servicio del hospital estaba muy mal calificado porque no teníamos los recursos para operar y esto no podía seguir así, recordó.
Hace 12 años comenzó en el hospital un programa de rotaciones de especialidades o un año de EPS hospitalario, con residentes del último año de pediatría; empecé a entrenar a estos estudiantes y a escoger entre los mejores, a quienes les busqué plazas de trabajo y así aumenté mi equipo, dijo Menéndez.
Durante 16 años tuvimos un intensivo, que en realidad era un cuartito de cuidados especiales, con menos de tres camas; tuvimos un donativo de Japón y con ese equipo salvamos al primer niño prematuro, con normas diferentes.
El especialista cuenta que fue entonces cuando soñó con tener un intensivo y comenzó a tocar puertas por todos lados, incluso con empresas como Fabrigas, para solicitar tanques de oxígeno para los niños; nos regalaron aires de pared, persianas, monitores y otros equipos y se construyó el Intensivo con 6 camas.
Un día, una persona enviada por un anónimo, a quien nosotros sin saberlo habíamos salvado a su niño con nuestro equipo, nos manifestó que quería hacer un regaló; sugerí estetoscopios y cosas por el estilo, pero me dijo que quería dar algo significativo; entonces pedí un equipo para ventilar niños que costaba entre Q200 mil y Q250 mil y nos lo regaló, dijo Menéndez.
A partir de ahí hizo esfuerzos para preparar a su personal, las enfermeras se entrenaron en la Unidad de Cirugía Cardiovascular de Guatemala (UNICAR) y él, como Pediatra, a retomar nuevos conocimientos en academias americanas y aprender subespecialidades.
Para ilustrar la importancia que el nosocomio ha adquirido en los últimos años debido al trabajo que realizan, Menéndez indicó que es el “hospital de las cinco calles†porque en 26 años se ha especializado y descentralizado tanto que pacientes de casi todos los municipios del país son atendidos en ese lugar.
Hace 3 años ese centro asistencial obtuvo un certificado por la Universidad de San Carlos de Guatemala, que les permite dar postgrados en lugar de pregrados; capacitamos a residentes como lo hacen los hospitales de San Juan de Dios y Roosevelt, principalmente médicos de los departamentos del país que piensan regresar a sus lugares de origen a aplicar los conocimientos adquiridos, indicó Menéndez, quien ahora es coordinador de postgrado en Pediatría, certificado por la USAC.
El entrevistado dijo que a pesar de haber logrado la inauguración de la Emergencia Pediátrica, cuya idea nació hace 8 años, es una meta cumplida a medias, pues hace falta equipamiento y aumentar el personal; se necesitarían más monitores, ventiladores y bombas de infusión, para otras 12 camas.
UNICAR nos ha donado equipo, camas, mesas para colocar monitores y vamos a ser el primer hospital a nivel departamental en utilizar el monitoreo invasivo en niños prematuros, que a diferencia del tradicional nos da un dato exacto de lo que pasa en el cuerpo del bebé prematuro y brinda la pauta para cambiar la atención que recibe, destacó.
Actualmente la Emergencia Pediátrica tiene capacidad para tener a siete bebés prematuros conectados a un ventilador y a un monitor, con cinco a siete bombas de infusión por paciente, para administrarles medicamentos por separado, con dosis exactas.