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El procedimiento para la fabricación de combustibles alternativos que implementará la sección de Química Industrial, del Centro de Investigaciones de Ingeniería de la Usac, convertirá cinco toneladas de cachaza, un residuo industrial de la caña de azúcar, en 0.23 toneladas de biodiesel
La cachaza, residuo de la caña de azúcar, está compuesta por cera, sacarosa, coloide coagulado, fibra de caña, partículas de suelo y una importante presencia de elementos minerales.
En principio, la planta producirá combustible para sustentar el transporte y la maquinaria agrícola de comunidades del área rural, mientras que en el futuro podría implementarse en proyectos agrícolas más grandes.
La sección de Química Industrial, de «la más importante casa de estudios en Guatemala» cuenta para ejecutar este proyecto con la Planta Piloto de Extracción de Biodiesel.
«El objetivo de la planta es aprovechar los desechos, producto de los ingenios azucareros, para convertirlos en etanol y biodiesel», comentó el ingeniero Romel García, coordinador del proyecto.
INGENIERíA
César García, ingeniero en jefe de la Sección de Química Industrial, de la Facultad de Ingeniería, señaló que existen cinco programas más relacionados con la producción de combustible
Entre las iniciativas, destacan el Proyecto Agrocyt 004-2005 «Diseño de un reactor a nivel planta piloto para la obtención de biodiesel a partir de aceite de origen vegetal» y el Proyecto de Agrocyt 019-2006 «Obtención de Biodiesel a partir del aceite crudo de jocote de mico (Simaruba glauca) por el método de transesterificación».
Al respecto, el ministro de Ambiente y Recursos Naturales, Luis Ferraté, comentó que poner a funcionar la Planta Piloto de Extracción de Biodiesel llevó 18 meses.
Sin embargo, ésta es una muestra del trabajo conjunto que el Estado, la Academia y la Iniciativa Privada pueden establecer para la protección del medio ambiente y el desarrollo de la nación.
«Crear métodos con recursos renovables garantiza la conservación de la naturaleza y las especies, para una sana convivencia de las generaciones futuras», puntualizó el funcionario.
INVENTIVA UNIVERSITARIA
Las aulas y laboratorios de las distintas universidades del país se han convertido en importantes competidores de la carrera por el desarrollo de nuevas tecnologías para la fabricación de combustibles alternativos.
Esto a pesar de que todavía se desconocen los impactos socioeconómicos que supondrá la revolución de los combustibles orgánicos, como el etanol y biodiesel, en un futuro próximo.
Organizaciones sociales han manifestado su preocupación por el desplazamiento de los cultivos de subsistencia, tales como el maíz, frijol y arroz, por las plantaciones de palma africana y piñón, que se utilizan en la generación de biocombustibles.
Rony Palacios, de la Red por la Seguridad y Soberanía Alimentaria, advirtió que el desarrollo de las tecnologías verdes en la elaboración de combustibles debe ir acompañada de planes de desarrollo agrícola para evitar el desplazamiento de los cultivos de alimentos.
«Es importante pensar en el futuro y dejar a un lado los combustibles fósiles (…) pero lo más importante va a ser siempre la producción de alimentos y la seguridad nutricional de la población», puntualizó.
ETANOL CELULí“SICO: La biomasa es molida y tratada en un baño de vapor ácido. Enzimas rompen la celulosa, ésta se fermenta y luego se destila como etanol de grado combustible.
BIODIESEL DE ALGA: Las cepas se cultivan en biorreactores cerrados con Co2 residual. Después se separan las algas con fuerza centrífuga, se extrae aceite con un solvente y se procesa para convertirlo en biodiesel.
GASOLINA VERDE: Los azúcares simples reaccionan con catalizadores sólidos para remover el oxígeno atrapado en sus moléculas para formar hidrocarburos.
BIOBUTANOL: El biobutanol es fermentado por microorganismos a partir de azúcares, pero para este proceso los microbios han sido modificados a fin de producir un alcohol cuya cadena de hidrocarburos es más larga.
HIDROCARBUROS DE DISEí‘O: Los científicos logran que al modificar los genes de microorganismos tales como E. Coli y levadura conviertan azúcares simples en diesel, gasolina y turbosina.
FUENTE: Presentación de la doctora Marlen Durán, ingeniero Romelalaric García, ingeniero Mario José Mérida