Al analizar la propuesta que el Ejecutivo enviara al Congreso de la República recientemente, sin duda de ninguna especie, la cúpula económica, los técnicos y profesionales que representan a las cámaras y asociaciones en la junta directiva de CACIF y sus asesores estarán muertos de la risa, felices y contentos que el contenido de la propuesta no les afectará y sin ningún problema se lo trasladarán al consumidor, es decir, a la gran mayoría de los guatemaltecos. No nos debe de engañar que por apariencia públicamente manifiesten desacuerdo pero la verdad es otra.
jfrlguate@yahoo.com
El aumentar el mal llamado Impuesto de Solidaridad sólo implica que los empresarios elevarán ese 1% adicional a sus costos de producción, importación y venta, convirtiéndose en un simple medio de traslado al precio de venta que deberá pagar el consumidor final.
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El aumentar el Impuesto Sobre la Renta del 5% al 6% sólo significará que quienes lo hacen, coordinado con las empresas que no lo hacen, lo chanflearán al convertirlo en un costo o gasto deducible y por consiguiente, de una u otra forma, nuevamente les afectará muy poco.
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Lo mismo sucederá con el incremento del 3% al 6% del Impuesto al timbre fiscal y del papel sellado para protocolos, será el consumidor quien tendrá que absorberlo.
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Por ello, la sonrisa no se le puede borrar de la cara a ese pequeño y reducido número que integra la cúpula económica del país, ni de sus técnicos, ni de sus profesionales que les representan en CACIF.
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Quienes sin duda alguna llorarán serán los que dependen de un salario, las amas de casa y sus esposos que mirarán inmediatamente el incremento en lo que consumen, sean alimentos, vestuario, servicios, alquileres y demás.
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El Impuesto a la telefonía sí afectará a millones de millones de guatemaltecos, especialmente en el área rural, al mismo no se podrá escapar ninguna persona en lo individual. Proporcionalmente serán los pobres los más afectados. Para las empresas, el impuesto a la telefonía simplemente es un aumento de costos y por consiguiente será un gasto deducible del Impuesto Sobre la Renta y un nuevo elemento de ajuste en los precios de venta de todos los productos que el guatemalteco consume.
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Que distinto hubiese sido si se hubiera tenido el coraje y la decisión de realizar una reforma fiscal, un aumento de impuestos que recayera de forma directa en quien realmente tiene la concentración de la riqueza y que por consiguiente no se hubieran visto afectados demasiado, simplemente no habrían ganado tantos millones al mes.
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Para el Gobierno, para el partido de la Unidad Nacional de la Esperanza será el último puro que se podrán fumar en el aspecto de recaudación de impuestos y/o aumento de la carga tributaria. Se den cuenta o no, la propuesta es un parche fiscal que no resolverá el aumento de la carga tributaria, que no impedirá que lo que resta de este gobierno tengan que continuar aumentado los préstamos, el pago de intereses por la deuda interna y externa.
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En otras palabras, con este aborto fiscal, el pueblo deberá continuar sufriendo el aumento de los impuestos indirectos y aunque la propaganda oficial diga: «que paguen más los que más tienen y pueden», la triste realidad será otra.