No hay forma de evitar el impacto que tiene en nuestra precaria economía el alza constante en los precios del petróleo y sus derivados, por lo que es comprensible la preocupación mostrada ayer por los diputados de la Comisión de Energía del Congreso de la República en busca de acciones que por lo menos permitan paliar la crisis. En principio, los representantes cuestionaron a autoridades del Ministerio de Energía y Minas, del Ministerio de Finanzas y de la SAT respecto a las alternativas que tienen que ver con la reducción de impuestos y el impacto que ello tendría en el presupuesto de la Nación, acción que es mal vista por los funcionarios del Ejecutivo.
Por supuesto que para el fisco nunca será interesante alguna salida que implique reducción de los tributos. Por ello proponen como alternativas adherirse a Petrocaribe, la iniciativa venezolana que ofrece petróleo en condiciones más favorables, el uso de etanol y de biodiésel.
Sin embargo, los diputados parecen haber hecho la tarea y explicaron que cuando se formuló el presupuesto general de la Nación para este año, el precio del barril de crudo no había superado los sesenta dólares y que el IVA que se contempló como ingreso derivado de ese producto prácticamente se ha duplicado ahora que el barril de crudo está arriba de los ciento diez dólares. Aparte de ello, dijeron los diputados que se pudo establecer que del Impuesto a la Distribución de Combustibles apenas un bajo porcentaje está presupuestariamente asignado a las municipalidades, mientras que el grueso del producto de ese impuesto va al fondo común y por lo tanto consideran que se podría eliminar parte de ese tributo sin afectar programas específicos.
Obviamente tienen razón los funcionarios y las personas que sostienen que reducir impuestos es apenas un paliativo cuyo efecto desaparecerá en poco tiempo porque el alza de los productos es imparable. Pero también hay que ver que sin tal reducción estaríamos llegando a niveles de precios imposibles para muchos consumidores y por lo tanto, aunque sea paliativo, más vale eso que cruzarse de brazos o creer que Petrocaribe resolverá el problema. Para ello hay que crear, primero, una empresa estatal que importe el crudo porque Venezuela no le venderá a las petroleras multinacionales el petróleo a precio favorable. Y lo del etanol es un negocio para favorecer a determinado sector nacional, aunque ello cause perjuicio al parque automovilístico que no está preparado para ese producto.
De suerte que la idea de los diputados tiene que ser evaluada por el Gobierno porque puede aliviar, que es a lo más que podemos aspirar, la tremenda crisis que vivimos.