El 19 de enero, viendo el noticiero de las 11 de la noche, me di cuenta en realidad del impacto social a nivel mundial, que el presidente Barack Obama causó al ser electo. Lo que captó mi atención en el primer plano es el orgullo y la satisfacción que el afroamericano expresa ante la elección del primer presidente de su raza. Lo que me puso a pensar fue que los noticieros constantemente mencionaban el hecho de la esclavitud, el rechazo que ellos sufrieron hasta hace unas cuantas décadas atrás y el asesinato de Martin Luther King Jr., quien luchó y murió en 1968 en la lucha por los derechos civiles de su raza. Sin embargo el afroamericano al ser entrevistado, en sus palabras se sentía no solo la alegría, sino más bien la emoción y satisfacción sin límite ante este evento histórico, pues no pensaban se hiciese realidad. El tiempo de espera en las largas colas para comprar los tickets para asistir al desfile del Capitolio a la Casa Blanca, fue de tres horas y media. Uno de estos orgullosos afroamericanos fue entrevistado al salir con su ticket en mano y dijo después de expresar su orgullo: «Trabajé muy duro para pagar este ticket, pero este evento lo amerita». La edad no tuvo límites en este evento. Un niño de color, al ser entrevistado, expresó: «Dentro de 50 años quiero contarle a mis nietos que yo estuve en la toma de posesión del primer presidente afroamericano». Una chica con la voz entrecortada por la emoción comentó: «Mi abuela, quien apenas leía y escribía, me inculcó valores y principios y siempre me decía «trata de ser mejor» «. Hoy tengo un grado universitario y me siento orgullosa por mi presidente. El orgullo de este pueblo que con sudor, humillación, vejámenes y desprecio levantó los Estados Unidos de América, olvidó por completo todo eso y en la ciudad de Washington D.C., el martes 20 de enero del año 2009, junto con representantes de todas las etnias de este planeta, recibieron con mucho orgullo y esperanza al presidente Obama.
El fragor de esperanza por un cambio de rumbo del país fue el murmullo de los aplausos y ovaciones al paso del nuevo presidente de este país. Aunque no lo queramos aceptar, Estados Unidos es la potencia económica que mueve y guía al mundo entero. Estados Unidos está formado por habitantes de todo el planeta, quienes mantienen activa la economía de sus países de origen.
La paradoja blanco-afroamericano desapareció por completo. Todos expresaban el mismo orgullo, enfatizando el cambio de rumbo que el país necesita. Incluso el presidente Bush en un discurso en días anteriores llamó a los republicanos a integrarse y colaborar con el nuevo gobierno para sacar al país adelante y superar esta crisis.
El otro efecto de esta transición presidencial, es el impacto económico que está teniendo para la ciudad de Washington D.C., que está recibiendo visitantes de los 50 Estados de la unión más los invitados internacionales, lo cual ha representado hoteles llenos, restaurantes vendiendo Obama-menús, bares, centros de convenciones, teatros, salones de bailes, medios de transporte o cuanto servicio los turistas necesiten están trabajando 24 horas. El ingenio de los comerciantes no ha tenido límites.