Hace unas semanas, tras la extradición de Alfonso Portillo, me preguntaba cuántos otros políticos más, concretamente expresidentes de la República, debían seguir su suerte y enfrentar a la justicia por los negocios que hicieron o que dejaron que hiciera su círculo más cercano en un sistema fallido que está hecho para que el pícaro saque ventaja y en el que no es Portillo el único que se ha robado millones.
pmarroquin@lahora.com.gt
Y ahora con la captura de la estructura de Arnoldo Medrano, el Alcalde de Chinautla, a quien se le acusa de la malversación de millones, yo me vuelvo a preguntar qué y quiénes deberían venir tras Medrano porque sin que lo victimicemos ni a él, ni a Vivar (Antigua Guatemala) ni al Dr. Rafita de San Miguel Petapa, ellos no son ni los únicos ni los que más han robado.
Estos personajes asociados a las municipalidades fueron un tanto más burdos y torpes para hacer los negocios, al igual que Portillo, y ha sido eso, no el hecho en sí, lo que les ha valido para enfrentar la justicia. En el caso de Medrano, aún está pendiente ver cómo funcionará nuestro sistema porque la defensa ha empezado a utilizar el aberrante precedente que avaló la Corte de Constitucionalidad, es decir, envían a abogados que tienen enemistad con los jueces y asumo que así harán hasta que asignen al indicado.
Estamos claros que siempre será más fácil enjuiciar a quien deja las huellas obvias, pero no por ello debemos renunciar a investigar y perseguir judicialmente a quienes se dedican a contratar abogados mafiosos para no dejar huella, para hacer sociedades en el extranjero con el afán de cobrar las mordidas y mover los millones de la corrupción que tanto le cuestan al desarrollo de nuestra gente y nuestro país.
Siempre será más fácil armar los casos cuando los familiares, en lugar de ser pagados a través de un fideicomiso, tienen el descaro de ser representantes de las entidades que prestan “servicios” a las comunas; obviamente es más fácil seguir la pista del dinero que entra a la corporación municipal, contra el que se paga por afuera pero en diversos conceptos, entre ellos de licencia por impacto vial.
Estoy convencido que seguir las huellas del dinero en el exterior no es fácil, pero si partimos del punto que ese dinero mal habido en algún momento tiene que venir a tocar suelo guatemalteco (generalmente ocurre cuando ya no tienen antejuicio) y que ahora nuestra ley contra la corrupción contempla el enriquecimiento ilícito que a su vez obliga a probar el origen legal de los fondos, estamos ante un escenario que pasa más por la voluntad que por la capacidad.
Mi punto es que la lucha contra la corrupción no sólo puede depender de la forma burda en que se hagan los negocios. Aquí no son secreto las mordidas que se les paga a selectos funcionarios para que las cosas caminen, para que las cosas se asignen y para que se hagan los desembolsos. Reitero que el presupuesto y la deuda han crecido en forma desmedida pero no así nuestra infraestructura e inversión en la gente y eso solo tiene una explicación: la corrupción.
Portillo, Medrano, Dr. Rafita, Vivar, Rodrigo Lainfiesta (contratista de cárceles), los funcionarios medios de la UNE y el FRG serán un buen precedente, sí y solo sí, decidimos entrarle a las grandes cabezas y estructuras de la corrupción (funcionarios, financistas y/o contratistas) que además, logran mantenerse vigentes en todos los gobiernos, mientras la gran mayoría de la población sufre los efectos de la podredumbre del sistema.