
Para la í‰poca Colonial en Santiago Capital del Reino hoy La Antigua Guatemala, el ciclo navideño fue motivo de importantes y diversas manifestaciones de culto interno y externo, sin embargo no todas esas celebraciones fueron llevadas a cabo en un solo templo sino en varios y muchas veces simultáneamente; es así como la tradicional festividad de N. S. de Concepción era celebrada en muchos recintos sagrados de la Capital Santiago pero de especial manera en el templo franciscano y en la capilla de la Venerable Orden Tercera (Ubico, 2007) donde había altares dedicados a la Virgen; en otros lugares también existían altares permanentes dedicados a N. S. de Concepción como en Catedral (Juarros, 1981), La Merced (Ubico, 2006), templo de religiosas de N. S. de Concepción, templo de religiosas de Santa Catalina, templo del Colegio de Misioneros de Cristo Crucificado-Recoletos-, templo de religiosas de N. S. de Concepción para no mencionar más que algunos; para mediados del siglo XVIII muchos templos más poseían imaginería con la especifica advocación de N. S. de Concepción, inclusive algunos considerados pequeños como sucedía con la ermita de Santa Lucía (Ubico, 2007) lugar en el cual desde nueve días antes de la Pascua de Navidad eran celebradas misas, siendo la del magno día oficiada a las tres de la mañana y cantada.
Era de especial connotación la imagen de N. S. de la Anunciación (festividad que tradicionalmente es celebrada el 25 de marzo, es decir 9 meses antes de la Navidad) en el templo de los religiosos jesuitas conocida como N. S. de la Anunciata, esta representación alude al momento cuando el arcángel San Gabriel saluda a la Virgen y le habla que por obra del Espíritu Santo ha quedado encinta, dicha imagen se hallaba alojada en el templo jesuita cuyo altar sirvió el Santo Hermano Pedro de Betancur durante años (Vázquez, 1962), sin duda durante el ciclo navideño esta importante imagen fue visitada no sólo por los acostumbrados devotos sino por muchos vecinos de la Capital del Reino.
La devoción a N. S. de Guadalupe se tradujo en la Capital del Reino cuando menos desde el siglo XVII en altares permanentes como sucedió en Catedral (Amerlinck, 1981), en Belén donde había capilla y retablo (Berlín 1952), para el año 1769 esta capilla poseía un lienzo de la Virgen de vara y media, así como un tablero pintado con el tema de la Anunciación, dos angelitos de talla y las imágenes de San José y San Juan Bautista; mientras que en el siglo XVIII otros templos más tuvieron sendos lienzos.
La tradición de las «posadas» que tanto incentivó el Santo Hermano Pedro de Betancur tuvo en el templo del Calvario una sede alegre donde la población manifestó en muchas ocasiones su regocijo, así mismo la tradición de efectuar «Nacimientos» era llevada a cabo en todos los templos de la Capital del Reino, y al igual que las «posadas» destaca sin duda el grande esfuerzo del Santo Hermano Pedro por aumentar la devoción a la Natividad de Jesucristo.
En el templo del Hospital de Belén, cuyo fundador fue el Santo Hermano Pedro, había una imagen de N. S. de Concepción en su altar; existe un documento en el Archivo Histórico Arquidiocesano «Francisco de Paula García Peláez que trata de los inventarios de bienes del templo de Belén , uno de ellos correspondiente al año 1769 realizado por el R. P. Ex Prior Fr. Juan de San Joseph en la entrega del conjunto monumental y sus bienes al R. P. Fr. Manuel de San Antonio por ausencia del Prior Fray Pascual de San Joseph menciona que en el citado templo del Hospital existía entre las imágenes de gran devoción las siguientes: «…Primeramente un(a) Ymagen de nuestra Señora La Patrona con el Niño en los brazos puesta en un trono nuevo de madera dorado, con espejo de cristal por delante, a los lados, en el respaldo, en el cielo y en sus remates.» en el altar mayor, así mismo agrega otros bienes: «…Dos ymagenes de Nuestra Señora y Señor San José grandes, dos Niños Jesuses, todo de talla y forma el misterio del Nacimiento..» ; algo similar tendría tiempo después el Beaterio de Belén, allí las religiosas belemitas, poseían en el altar mayor de su templo «…una Nuestra Señora y Señor San José de a bara con el Niño Jesús de vestir con un vestido de tisú cada ymagen…», este templo posee en su fachada una célebre representación del Nacimiento obrado en ladrillo y estuco de gran belleza en el cual es posible observar a un lado la efigie del Santo Hermano Pedro quién acompaña la excelsa escena. Otro acercamiento a una parte del arte belemita lo aporta Rodas(2002).
La especifica celebración de la Nochebuena fue muy importante al grado que en 1708 se tiene en el templo de la Escuela de Cristo a doña Isabel Teresa de Armas y Ayala vecina de la Capital del Reino asegurando fondos por medio de una escritura otorgada ante escribano para que dicha festividad fuera celebrada de la mejor manera posible( Ubico, 2007; en la Nochebuena salía del Hospital de Belén un rezado con las imágenes de Virgen María y San José acompañados de gran gentío rezando el Santo Rosario(Vázquez,1962), esta devota actividad era otra iniciativa del Santo Hermano Pedro, y de hecho una «posada» en todo el sentido de la palabra.
Para el siglo XVIII, en los templos parroquiales de Candelaria y San Sebastián no se reportan imágenes de N. S. de Concepción sin embargo en el segundo de los templos mencionados destaca la veneración por N. S. de la Esperanza, bella imagen venerada cuando menos desde la primera mitad del siglo XVII y su nombre alude a una imagen de Virgen de la Expectación mientras que en el templo parroquial de N. S. de Los Remedios aunque había altar de N. S. de Concepción la imagen titular era una Virgen llamada de Los Remedios pero esta imagen no presenta los atributos iconográficos que marca la tradición hispánica y luego mexicana de ser una imagen sosteniendo al Niño Jesús en su brazo izquierdo y coronada, en realidad la virgen de los Remedios de Guatemala es una imagen de N. S. de la Expectación, y por lo tanto muy celebrada en este tiempo.
La festividad del 28 de diciembre dedicada a los «Santos Inocentes» recuerda la muerte cruel de muchos niños por orden de Herodes, al igual que la festividad anterior se tradujo en una celebración especial en el templo de Belén (Ubico, 2007), así como en un pequeño pueblo situado cerca de la Capital del Reino como es Parramos, población donde el santo patrón es precisamente los «Santos Inocentes», en este lugar debió ser de especial importancia este día.
La festividad de la «Circuncisión» del 1 de enero no tuvo especial connotación en alguno de los templos de la ciudad, sin embargo una escritura de testamento del religioso don Pedro de Lara Mogrovejo del año 1747 otorgada ante el escribano Antonio González que se guarda en el Archivo General de Centro América da cuenta que tuvo entre sus deseos dar una imagen de Niño Jesús con su retablo concluido a las monjas capuchinas a fin que fuera celebrada la festividad de la Circuncisión; por otro lado este día debió ser celebrado de forma especial en la capilla de Santa Ana de los naturales adjunta al templo franciscano, en ese recinto era venerada una bella imagen de Niño Jesús conocida en los documentos coloniales como el Niño Jesús de la Veracruz (Ubico, 2007). El cronista Francisco Ximenez (1971)destaca para los primeros años del siglo XVIII la importante celebración del «Niño Perdido» en la ermita de Dolores del Cerro la cual se desarrollaba así: «…tres días antes de la fiesta se lleva la imagen de María Santísima, no la de los Dolores que está colocada en su ermita, que esa no sale si no es en ocasión de una grande necesidad, y para ello se despuebla la ciudad, sino otra con la de su esposo San Joseph y se lleva rezando el rosario a una casa que para esto está ya dispuesta y aderezada, donde hace el primer día en que busca a su preciosísimo hijo. Al segundo día con la mesma procesión se pasa la señora santísima con su esposo San Joseph en busca de su santísimo hijo a otra casa y el domingo por la mañana va la procesión a una ermita que está en la mesma calle, enfrente de la de Nuestra Señora de los Dolores, que pertenece a los clérigos y allí está colocado en su trono el Niño Dios, donde lo halla su santísima madre y suben todos juntos a la ermita de arriba de Nuestra Señora de los Dolores y se canta la misa muy solemne y se predica y es aquel día de grandísimo concurso de gente por la gran devoción que toda la ciudad tiene con aquesta señora santísima…» esta celebración era una realidad en los primeros días de enero de cada año, siendo importante anotar que la fiesta del «Niño Perdido» en otros lugares coincide con la del «Dulce Nombre de Jesús» en su advocación de Niño Jesús.
En la festividad de la Epifanía o «Día de Reyes» era celebrada en la Capital del Reino a iniciativa del Santo Hermano Pedro con una procesión que salía del templo mercedario con destino al de Belén, en ella eran conducidas las imágenes de los Santos Reyes «…de hermosa talla…» (Vázquez, 1962), sin embargo esta celebración no pareció traducirse en altares permanentes en los templos de Santiago Capital del Reino, lo cual posibilitó que el cercano pueblo de San Gaspar Vivar tuviera en esta época del año un momento singular, en efecto, el nombre Gaspar corresponde a uno de los Magos cuyos nombres mantiene la tradición popular, siendo los otros Baltasar y Melchor ; todos aparecen representados en el retablo principal del templo del pueblo de San Gaspar hoy en el museo Colonial de La Antigua Guatemala, San Gaspar es obra de escultura y los otras imágenes son pinturas de tablero.
Finalmente concluye el ciclo navideño el día dos de febrero, fecha en que tradicionalmente es celebrada la festividad de N. S. de Candelaria o de la Purificación; ; en Santiago Capital del Reino debió ser una festividad notable la celebrada en el templo parroquial de N. S. de Candelaria, al grado de hacer insuficiente ese recinto para albergar la gran cantidad de personas que acudían al mismo, desde personajes de la vida política y económica hasta humildes campesinos comarcanos.
Las citas bibliográficas consignadas en este articulo corresponden a los siguientes obras, de María Amerlinck «Las Catedrales de Santiago de los Caballeros de Guatemala» (1981), Heinrich Berlin «Historia de la imaginería colonial en Guatemala» (1952), Domingo Juarros «Compendio de la Historia del Reino de Guatemala(1981), Luis Luján Tradiciones navideñas de Guatemala(1981); H. Rodas E. Glorias Betlemiticas(2002); Mario Ubico «Apuntes históricos del ciclo navideño de Guatemala»(2007) y «Datos históricos de la imagen de Nuestra Señora de la Esclavitud del templo de la Merced, La Antigua Guatemala» (2006); de Fray Francisco Vázquez «Vida y virtudes del Hermano Pedro de San José de Betancur» (1962) e «Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala (1971); a fin que de ampliar la información que en esta oportunidad fue posible exponer.