¡Jesús está vivo!


Alejandro_Quinteros

“Lucharon vida y muerte en singular batalla. Y, muerto el que es Vida, triunfante se levanta…” dice la Secuencia leída durante la Misa de Resurrección previo a la lectura del Evangelio.

Alejandro Quinteros


Los guatemaltecos libramos diariamente duras batallas contra la violencia, la falta de oportunidades, la intolerancia y la indiferencia de muchos, que en los puestos de poder, no cumplen con sus funciones y desperdician los recursos que aportamos los ciudadanos.

Leía hace unos días en el blog del mercadólogo Xabi Vargas, cómo los guatemaltecos a pesar de ser en gran mayoría cristianos, nos dividimos entre diferentes denominaciones sin aprovechar los mínimos comunes que nos unen para construir una Guatemala basada en el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo.

La creencia fiel en la Resurrección de Jesús es el principal de esos mínimos comunes que tenemos millones de personas en Guatemala. Creemos por fe y sabemos en nuestro corazón que Jesús está vivo, que no murió para siempre, que su sacrificio no fue en vano, sino que fue la puerta para algo mucho más grande, la salvación.

“…El resucitado no pertenece al pasado, sino que está presente hoy, vivo”.  Decía ayer el papa Benedicto XVI en su mensaje Urbi et Orbi, para la ciudad y el mundo. “Jesús resucita del sepulcro. La vida es más fuerte que la muerte. El bien es más fuerte que el mal. El amor es más fuerte que el odio. La verdad es más fuerte que la mentira. La oscuridad de los días pasados se disipa cuando Jesús resurge de la tumba y se hace él mismo luz pura de Dios” decía también el Papa en su homilía de la Vigilia Pascual el Sábado de Gloria.

Palabras similares a estas fueron dichas en toda Guatemala por cientos de sacerdotes católicos y pastores evangélicos, dando una luz de esperanza para nuestro país al mostrar que sí existen esos puntos comunes, sobre los cuales podemos construir como ciudadanos de un mismo país. Haciéndolo a través de nuestra participación activa y nuestro involucramiento hasta el nivel más alto posible.

Nos toca ahora, hacer vida esas creencias y en base a ellas generar un cambio positivo para el país. Nuestra República necesita que aprovechemos nuestros mínimos comunes para que generemos en ella una cultura de libertad, verdad, respeto, tolerancia y amor.

Despertemos pues, del letargo en que hemos caído. Comencemos nuevamente en este día, en el que se reinician las actividades normales. Comencemos luego de haber celebrado muchos, con esperanza, la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Así como en muchos ha renacido esa esperanza, en nuestra República también renace la esperanza de que sus ciudadanos participen activamente y luchen día a día por rescatar su libertad y mantenerla, con la vista en el futuro y trabajando para alcanzar el desarrollo y el progreso para todos.

El cambio es una responsabilidad individual. Aunque nadie más cambie, si yo lo hago, mi vida ya será diferente. Si logramos convencer a otros de que se comprometan con su propio cambio y lo realicen, lograremos que sumando las nuevas actitudes de todos, podamos salir adelante unidos, sin violencia y en paz.

No descansemos en el camino, porque siempre es difícil dar un giro tan grande. Sin embargo, las pequeñas cosas de cada día, bien hechas, pueden lograr que ese giro se logre dar con menos esfuerzo y que cuando sintamos nuestra realidad sea otra, positiva y cargada de vida.

Para terminar, no me queda más que decirles: ¡Feliz Pascua de Resurrección!