¿Gobierno para treinta años? ¿Quién vive tranquilo en Guatemala?


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Al igual que cada cuatro años, el equipo humano que principia a ejercer el poder de mando en la administración pública, empieza a soñar con la entronización de su organización política como la única y verdadera que puede llevar la felicidad a la población guatemalteca.

Fernando Mollinedo
jofermoca@gmail.com


Por ello, los nuevos gobernantes al iniciar su período, se transforman en todólogos, pues “todo lo saben, todo lo pueden, emiten criterios científicos, inauguran un chorrito, hablan ante las cámaras de la oligarquía, se vuelven –según ellos – expertos juristas y ven la vida como ellos la viven, sin problemas ni necesidades”.
   
Recuerdo el Plan de Gobierno de la Democracia Cristiana, era para afianzar el poder durante 30 años; el evangélico Serrano Elías también lo planificó de esa manera, y ¿Qué decir de los golpistas militares? ¿Y la experiencia con la UNE? A TODOS les ha gustado, les gusta y pretenden perpetuarse en el poder, creyendo que fueron, son y serán el NON PLUS ULTRA de la política criolla.
   
Por ello, de forma tempranera consideraron, TODOS, las anheladas reformas constitucionales para adecuar la ley a sus indignos intereses personales, es decir, la indignidad consistió en el deseo de romper, quebrar, inobservar, incumplir con la ley para el ejercicio del poder al estilo Estrada Cabrera.
   
Pero los gobiernos, en términos generales, dejaron decepción, cólera y tristeza por el abuso del esquilmamiento del aparato estatal en sus más diversas formas; ya sea con los descarados hueveos en los organismos Ejecutivo y Legislativo como por la opacidad de la justicia en el organismo judicial. ¡“Estamos jodidos, todos ustedes muchá”!
   
Y como corolario a lo anterior, haciendo un cálculo grosso modo, el 85 por ciento de la población guatemalteca subsiste, sobrevive y funciona con estándares de vida por debajo de la media común en la mayoría de países en el mundo. ¿Se puede vivir con tranquilidad en Guatemala?

¿Vivimos tranquilos? ¿Tenemos la seguridad de un Estado al servicio de la población, o, sigue siendo un mecanismo para el mayor enriquecimiento de los verdaderos dueños de Guatemala? Por supuesto, privatizando hasta lo último que queda de él.
   
Los gobiernos piden y exigen trabajo, cumplimiento de las obligaciones tributarias, comportamiento social adecuado y “no hacer olas”, de lo contrario les lloverá… “mano dura”, pero… ¿Cumple éste con su cometido social? Basta leer los periódicos de los últimos dos meses para enterarnos que algunos de los nuevos funcionarios no difieren EN NADA de los anteriores, en cuestión de mañas, prepotencia, abuso, descaro, robo, apropiamiento indebido del erario nacional, transes a nivel millonario y otras cosas más.
   
También se nota, al igual que cada cuatro años, la falta de personas capaces para ejercer los mandos medios en la administración pública, lo cual conlleva a nombrar a cualquier hijo(a) de… vecina que llega a ver qué se huevea, cómo sale de pobre y a sentirse “pichón” de pequeño burgués con falsa conciencia de clase.