Cansado de oír promesas que el Gobierno va a gastar racionalmente el dinero recaudado en impuestos, que se va a priorizar sus objetivos y evitar el despilfarro, como los gastos superfluos; sin embargo, en menos de lo que canta un gallo se dispuso erogar Q15 millones para que un reducido grupo, seguramente de allegados al partido oficial, se vaya a pasear durante el verano a las playas o a otros centros turísticos.
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Todo ello, mientras seguimos comprobando la hambruna que aflige a un enorme sector de nuestra población.
Cansado de leer sobre temas de querer acabar con la corrupción, la que bien describiera el candidato presidencial Otto Pérez Molina: “La corrupción se da cuando un funcionario público con poder se aprovecha del mismo para su propio beneficio, cuando este otorga beneficios para determinadas personas o grupos, cuando desvía recursos provenientes de los impuestos para otros fines que no son públicos, cuando no cumple las funciones y atribuciones que la ley manda” sin embargo, ahora se niega a satisfacer el lógico pedido de la señora Contralora para eliminar los subsidios porque son fuente de corrupción.
Cansado de escuchar discursos de campaña electoral de combatir frontalmente al narcotráfico, de llegar a extirpar a quienes han invadido territorios, entre otros, los del Petén, Alta Verapaz y varios del oriente del país viviendo una anarquía espantosa con la cauda de inmensa cantidad de delitos derivados, entre otros, asesinatos, secuestros, masacres y hasta llegar al descuartizamiento de cadáveres; ahora se pretende liderar una despenalización internacional de la droga, la que al fin de cuentas vendría a favorecer preferentemente a los narcotraficantes.
Cansado de ver shows por todas partes, antes se ponían a diario rosas de la paz por la más insignificante causa o para pedir perdón y ahora, fuera manejando el tractor que prepara el terreno por donde pasará una carretera a saber cuándo o para lucir un uniforme de futbolista, olvidándose por completo que la campaña electoral terminó un día antes de la celebración de las elecciones en el mes de noviembre del año pasado.
De verdad estoy cansado, sin ser de la “oposición” ni cosa que se parezca. Lo mismo se escucha de tanta gente. Quisiera escribir comentarios sobre resultados positivos, de real y efectivo beneficio para todos los guatemaltecos, como aquel que puso en orden al Registro de la Propiedad Inmueble, en vez de tener que quejarme porque no hay modo de apreciar tantos cambios prometidos, los que desde hace rato venimos añorando. Cierto, muy cierto es que debo tener paciencia; que Roma no se hizo en un día; ni que la reconstrucción de lo destruido por el terremoto del 4 de febrero de 1976 se logró al día siguiente. Pero los hechos me lo impiden, por ejemplo ¿están conformes de la forma en que sigue funcionando el Congreso, del desastre inalterable de las cárceles y de tantas cosas más?