Creer en que podemos defender nuestros derechos ante una situación injusta que se produce en cualquier tipo de relaciones interpersonales, parece que no es un pensar y actuar que se ejercite dentro de nuestra sociedad. Los guatemaltecos dicen amén a todo, se asustan fácilmente y se quedan en una actitud pasiva ante situaciones que hacen gala de irreverencia e irrespeto para sí mismos.
La injusticia se vive de manera diversa, no solamente porque no se dictamine la justicia por los administradores de la misma, sino que también, porque la injusticia es un eje repetitivo en la convivencia social, las instituciones, las empresas y las circunstancias sociales también hacen gala de su prepotencia. Obviando los derechos de cada persona como ente social.
Me gustaría compartir algunos ejemplos específicos y ustedes podrán emitir su juicio ante los mismos.
* Una persona se asoma a depositar un cheque en el banco un día sábado. Habiendo terminado sus labores externas, decide pasar a un centro comercial, de compras en el supermercado. Al ver que el banco no contaba con mucha gente prefiere realizar un depósito monetario de un cheque emitido por una cuentahabiente de este, a su depósito monetario. La transacción no creyó que tomara más de 5 minutos de su tiempo. Sin embargo, la cajera, después de hacer el depósito, concluye con que la firma del cheque emitido tiene problemas, para verificar ello, toma un tiempo de aproximadamente 15 minutos, incluso va con el jefe de agencia. Después de la espera, para tratar de depositar el cheque, la persona termina con la noticia que por la firma incorrecta del emisor del cheque, le han debitado Q10.00. Es decir, que si la persona no hubiese pasado al banco, no le hubiesen retirado este dinero de su cuenta. La persona se sintió vista como tonta, ya que en el banco, no solamente se llevaron su tiempo, sino que la recompensa de haber intentado depositar este cheque fue el que hicieran mal uso del tiempo que disponía y además le quitaron su propio dinero. Repito, se sintió tonta, y sin recursos para poder ejercer su reclamo por una situación que le pareció injusta, ya que el mismo jefe de agencia fue quien se entendió con ella. El día lunes, quiso llamar al banco para hacer su reclamo, y al realizar la llamada, fue derivada a su destino sin una apropiada respuesta.
* Un grupo de señoras realiza una reunión de convivencia social, antiguas compañeras de colegio. Ha sido muy difícil para todas hacerse presentes, pero con mucha alegría se reúnen a su cita en un restaurante de la ciudad capital. Comienza a ser muy molesta la convivencia en este lugar, un niño de aproximadamente, tres años de edad, llora de manera continua y desquiciante. Los padres discuten, y no les importa el llanto del niño, tampoco la incomodidad de las personas que se encuentran en el lugar. Hasta que una de ellas, le dice al mesero que por favor, haga algo con esa situación, que ubique a las personas en otro lugar, en donde no causen disturbio. El mesero y el gerente del lugar, responden que no pueden hacer nada, porque solamente es un niño el quien llora. Una de ellas replica, pero dese cuenta, no es normal que este niño tenga tanto tiempo sin calmarse y aún más que los padres no se comprometan con su reclamo, este niño puede ser que esté siendo maltratado. Sí señoras, pero la petición de moverlos a ellos, es algo que no está en nuestras posibilidades. Pero les ofrecemos que a ustedes sí que las podemos cambiar de lugar. Les parece una situación injusta, pero al final de cuentas, una posibilidad para estar mejor y aceptan el cambio de mesa, el gerente hace llegar el postre como cortesía.
Bueno, ustedes habrán tomado su propio juicio ante estos ejemplos, sin embargo, ellos solamente son un poquito de lo mucho que sucede. Y la manifestación de la impotencia que se vive y la dificultad para practicar una conducta asertiva. Además, la gente que expresa disgusto o pide cambios de actitud, es vista como agresiva y transgresora. Y si es cierto, quién no se va poner enojado ante situaciones semejantes.