Es la pregunta que muchos nos hacemos cuando de sus palabras surgen muchas dudas, por ejemplo: ¿quién le dijo que esa es la solución a nuestros problemas?, ¿a quién se le ocurrió recomendarle decir semejante cosa? o ¿quién fue capaz de darle esa información que riñe con la realidad de nuestra situación? Si bien es cierto que en cada uno de los guatemaltecos hay un presidente que gobernaría mejor al país, también lo es que cuando algo se va a decir, lo mejor es tener absoluta certeza, analizándolo o discutiéndolo previamente con un experto en la materia.
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El general Pérez Molina acaba de manifestar sus deseos por ayudar a las familias que no cuentan con piso adecuado en sus viviendas y que para ello les va a dotar de uno de cemento. “Eso lo veo bien” comentó un profesional de la ingeniería, quien de inmediato me escribió para explicar su extrañeza por el costo de Q6 mil por vivienda de 36 metros cuadrados, datos mencionados por el General, lo que representaría un precio de Q166.67 por metro cuadrado.
Siguió explicando mi informante: “una torta de cemento de este tipo consume cinco sacos de cemento; 0.45 metros cúbicos de arena y agua. Si el cemento cuesta Q68.50 el saco y la arena Q105 el metro cúbico, solo de materiales, el metro cúbico sale a Q389.75. Una torta de concreto para una casa no pasa de 10 centímetros de grosor, pues no lleva cargas pesadas, por lo que cada metro cuadrado contiene 0.1 metro cúbico de concreto. Entonces, haciendo la operación matemática cada metro cuadrado sale a Q38.97 y si a ello se le agrega el costo del agua y la mano de obra, no pasaría de Q60 cada metro cuadrado” ¿Entonces a qué se debe tanta diferencia?
¿Da en qué pensar verdad? Entre otras interrogantes: ¿de quién es el negocio?, ¿cómo es posible que el General no se haya dado cuenta de tan grande diferencia?, ¿es que el General no tiene quién lo asesore? A cualquier guatemalteco la iniciativa de ponerle piso de cemento a una vivienda, como tantas que hoy día lo tienen de tierra, nos parece una magnífica idea por las ventajas de diverso orden que ello trae consigo, especialmente en cuanto a la salud y bienestar de la gente que habita en tan pobres condiciones pero, ¡por el amor de Dios! No se le debiera olvidar a nuestro gobernante que los asuntos gubernamentales deben ser totalmente transparentes, no dar lugar a ninguna duda y sobre todo, sus cifras deben ser debidamente comprobadas. No, no es que queramos pensar mal, pero tampoco nuestro gobernante debiera facilitarnos la posibilidad de hacerlo, porque a estas alturas a muchísimos paisanos ya les está revoloteando por la cabeza qué empresas y cuántas personas afines van a ser las beneficiadas con tan socializado proyecto.