¿Despenalizar la droga?… ¡puchis!…


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El presidente Otto Pérez Molina de manera sorpresiva, e ignoro asesorado por quién, dijo el fin de semana que había que poner sobre el tapete de los Presidentes de Centro América, Colombia y México la posibilidad de «despenalizar» la droga con lo cual, según el mandatario terminarían los cárteles del narcotráfico, los asesinatos y el lavado de dinero, entre otras cosas.

Héctor Luna Troccoli

 


Para entender mejor esta propuesta empecemos por lo que el DRAE dice sobre lo que significa despenalizar: «Levantar la pena que pesa sobre algo que constituye delito, legalizarlo». Ergo, esa situación conlleva legalizar el consumo venta, producción y tráfico de drogas como la cocaína o el crak, lo que producirá el efecto milagroso de que todo vuelva a la paz y que los malos se vuelvan buenos.

Ya la Organización de Naciones Unidas y la OEA tienen organismos que analizan los aspectos relacionados con las drogas y, fundamentalmente, estas entidades de esos organismos enfocan un buen porcentaje de pisto en la prevención y eliminación de causas subyacentes que provocan este tipo de adicciones. Igual cosa hace el NAS de la embajada norteamericana.

Aquí en Guatemala existe la Secretaría Ejecutiva contra las adicciones y el tráfico ilícito de las drogas llamada SECCATID que es una entidad gubernamental que depende directamente de la Vicepresidencia, a cargo de la entusiasta y talentosa señora Roxana Baldetti. En 2004, con el apoyo financiero del NAS se realizó un amplio estudio sobre este fenómeno social y sus datos son pavorosos. No sé si desde entonces, hace casi ocho años, se ha hecho otro estudio de similares características, pero en todo caso, la jefe superior de SECCATIDD puede echar mano a la encuesta y estudio anterior y si se nombra a la persona adecuada, el NAS y la OEA particularmente, así como el gobierno español podrían dar ayuda. Hay médicos especialistas en adicciones que aunque no sean del partido oficial bien podrían asumir el cargo de Secretario Ejecutivo si así lo dispone la Vicepresidenta, excepto pues que un compañero patriota, un cuate o un pariente esté necesitado de chance.

Es necesario aclarar que existen diversos tipos de drogas: las legales como el alcohol y el tabaco; las de diseño, como el éxtasis o bien las de inicio que se presentan en apariencias inofensivas como el alcohol y el tabaco y actualmente, incluso la marihuana para que la adicción, según el estudio de SECCATID, pueda iniciarse desde los 13 años o antes.

Obviamente, en Centro América, México y Colombia el problema básico reside en la cocaína, de la cual se deriva el crak que es más adictivo y peligroso. Colombia sigue siendo el mayor productor gracias a las FARC que cuida las plantaciones y comercializa el producto que transita por esta larga carretera de Centro América y México hasta llegar al mayor consumidor, los Estados Unidos, que nunca tiene la culpa de nada y que apenas tira migajas para que estas pobres naciones se hagan pedazos, literalmente hablando.

Hablo de la cocaína porque es la que más se produce y más se consume, así como la heroína lo es en Europa aunque para estos consumidores latinos es muy cara, fuera de que tiene un sustituto llamado metadona que en España por ejemplo, algunos ayuntamientos (municipalidades), la proporcionan gratuitamente como sustituto de la heroína, ya que sus efectos son menos perniciosos y peligrosos. Pero allá es allá y aquí es aquí.

Se imaginan que en los centros comerciales, bares, restaurantes, plazas, calles, farmacias, etcétera como parte de los artículos en venta se ofreciera la coca o el crak. ¿No se libraría una lucha «empresarial» por dominar el mercado? ¿Ya no habrían asesinatos? ¿Ya no se trataría de controlar territorio? y el dinero legítimamente ganado con el sudor de la frente de exitosos empresarios podría depositarse sin ningún temor en un banco o invertirlo como mejor parezca.

Pero eso no es lo más importante. Quiere usted saber qué produce la cocaína: Lea pues lo que obtuve de Internet y de diferentes libros sobre el tema. Efectos físicos inmediatos: garganta seca, dificultad para comer, pérdida del apetito y del sueño, euforia, autoconfianza, energía, todo lo cual se termina al terminar el efecto de la droga, entonces empieza otro tema: tensión nerviosa, pérdida del dominio propio, discute y pelea por el menor motivo y la ansiedad crece. Basta con consumirla una vez para tener fuerte deseo de drogarse y repetir la etapa eufórica.

La coca tiene otras «cualidades» como los efectos secundarios de carácter psicológico, tales como una fuerte depresión, desmotivación, irritabilidad, ansiedad (de nuevo), pánico, vívidas alucinaciones (que se creen reales pues), paranoia, psicosis y cambios de personalidad. Entre los efectos físicos secundarios se ataca principalmente el corazón, se presentan problemas respiratorios e intestinales, trastornos musculares y sexuales, pérdida del olfato y un largo etcétera.

Quizás lo más peligroso son los efectos sociales: disgustos familiares (un grande y querido amigo abogado fue asesinado por su hijo hace muchos años porque se encontraba en una etapa de abstinencia de la cocaína), pérdida de capacidad profesional, comisión de actos delictivos  por la necesidad de conseguir dinero para la droga, propagación de la droga, peleas callejeras, accidentes de tránsito, robos. La sobredosis o intoxicación causan la muerte. Los problemas comunes más graves por el consumo son los infartos cardíacos y derrame cerebral.

Del crak solo puedo decirle que apareció «oficialmente» en 1985 y que es mucho más adictivo y peligroso que la cocaína, aunque, afortunadamente para el consumidor, es más barato.

El problema básico no es solo ver los efectos colaterales que el narcotráfico produce, sino que con esta despenalización, obviamente en los países donde se aplique aumentaría enormemente el consumo y pensemos con simple lógica cuántos crímenes mayores se cometerían con ese CONSUMO que  es el meollo del asunto pues México, Centro América y Colombia se unirían a los Estados Unidos en socios para el consumo con el agravante que en nuestros países el efecto social de la droga sería reflejado por una violencia que ya no sería de los narcos contra las autoridades, sino de los «consumidores» contra el que se les ponga enfrente, o acaso no se acuerdan de hechos cometidos por personas que se encuentran bajo los efectos de esas drogas. ¿Saldríamos de las brasas para caer en las llamas?…

MEDIDAS NECESARIAS. Si de aquí a 10 o más años se despenalizan las drogas, Guatemala deberá contar con cuerpos de seguridad más grandes y eficientes; sistemas de prevención, sistemas de educación, sistema de salud, sistemas de control y regulación, etcétera, SOLO PARA TRATAR A LOS NUEVOS CONSUMIDORES.