Los más altos funcionarios del gobierno han afirmado, en el segundo día de su administración, que el sistema de Salud Pública se encuentra en un descalabro total por lo que han declarado Estado de Calamidad para intentar que se puedan agilizar las medidas urgentes que faciliten la prestación de uno de los servicios fundamentales para la ciudadanía.
En La Hora siempre hemos creído que es necesaria la inversión en el Desarrollo Humano y, obviamente, el sistema de Salud Pública debe ser una de las prioridades del Estado para que sus ciudadanos puedan tener acceso a los servicios que les permitan un mejor nivel de vida.
Sin embargo, no podemos dejar pasar que cuando ha terminado un gobierno que habló del rostro de la solidaridad y que contó con, al menos, dos expertos y conocedores del sistema de salud y de su funcionamiento como lo son el exvicepresidente Rafael Espada y el exsecretario Privado de la Presidencia, Gustavo Alejos, se encuentre una crisis como de la que se habla ahora. Si la crisis actual es como se está planteando, es una confirmación más de que la inversión multimillonaria del “Gobierno de ílvaro Colom†para las razones sociales, simplemente fue el uso de los recursos del Estado en la campaña clientelar de construcción de la plataforma política de su exesposa.
Y es mucho más doloroso cuando se experimenta que se trata de un área como la de la Salud. Porque, literalmente, se está jugando con la vida de los guatemaltecos al hacer malas contrataciones, mal uso de los recursos o priorizar los contratos sobre el trato a los pacientes.
Da mucha cólera porque también son sinvergí¼enzas cuando se lee que en el Ministerio de Cultura y Deportes existen contratos sin soporte en un Estado que clama y casi ruega por fondos y en el que hablar de una reforma fiscal pasa siempre por el argumento de la transparencia. Pero es peor saber que se hacen igual los procedimientos oscuros con algo tan importante como el servicio de atención médica. ¿Cuántas muertes se pudieron haber evitado? ¿Cuántos procedimientos se hubieran podido hacer mejor? Eso nunca lo sabremos. Lo que sí sabemos es que se llevaron de manera exitosa las adjudicaciones en las compras de medicamentos a precios pactados con empresarios con vínculos a las altas esferas del gobierno pasado.
Y, seguramente, no será la última sorpresa que vaya encontrando el gobierno de Otto Pérez; será muy importante que sus funcionarios inicien de inmediato los procesos que sean necesarios para que se pueda enderezar el rumbo y deducir las responsabilidades correspondientes. Cómo lamentamos que en nombre del combate a la pobreza, terminemos usando fondos de una forma tan irresponsable que nos deja descalabrados como Estado.
Minutero:
Es una calamidad
dicen los funcionarios;
que deduzcan responsabilidad
a tamaños dinosaurios