Icono cuaresmal


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El ambiente que exhibe una cobertura de color lila, de las jacarandas, es el aldabonazo de aproximarse el período cuaresmal, a la población. Constituye el recordatorio preciso por parte de la naturaleza; es el presente de otro ciclo similar a Pascua de Navidad. Uno y otro tienen característica de solemnidad. Y por lo tanto genera movimiento, devoción y también recreación.

Juan de Dios Rojas


Aparentemente existe sumatoria opuesta en la práctica, a título de evento anual, esperado mediante el conteo de rigor por unos y otros. Evidente devoción, en casos hasta sacrificios por mea culpa, cuyo protagonismo acapara asombro y meditación colectivos. Pero la vida misma implica esos casos contradictorios en ocasión de aprovechar el descanso más largo anual.

Ejemplos convincentes y a la vez dignos de investigaciones acerca del giro tan observable en uso de dicha pausa correspondiente a la Semana Santa. Hay entonces dos caras de seguidores en cantidades considerables. Quienes asisten a presenciar de lleno, y quienes demostrativos de religiosidad llevan sobre sus hombros las bellas imágenes de la Pasión del Redentor.
La especie de enfrentamiento conductual se lleva a cabo ausente de choques violentos, producto de las diferencias en ocasión de su aprovechamiento disímil. Pequeños incidentes no significan tomarlos en cuenta, puesto que no pasan de discusiones al calor de otros estímulos. La Semana Mayor motiva grandemente a estas separaciones menores a título de coexistencia pacífica.

Insisto en el papel diríase conciliador que ejerce el lila cuaresmal de jacarandas al frente y restantes ejemplares que brindan una fuerza interior a la población, capaz de inducirla a buscar cualquiera de las dos oportunidades de meditación y sobrecogimiento espiritual, como de jolgorio a todas luces y sombras de índole profana, también de esparcimiento.

Los cortejos procesionales, año con año representan la cultura acendrada de los guatemaltecos en crecimiento,  demostrado está. Arte, misticismo, música llevan los signos más relevantes, encabezados por imágenes consagradas fuente de veneración colectiva. Alegorías también de lila y morado en esencia, son elementos coadyuvantes, entre ellas las alfombras, una cultura efímera.

Es asimismo digno de mención el caso del imaginario guatemalense que decide en la grata compañía de los suyos, con fines formativos, bajo esfuerzos tesoneros inducirlos a formar parte de los cortejos infantiles. Aunque suelen padres de familia acompañar a los infantes en las procesiones, de la mano de los padres van en el instante mismo que cargan devotamente.

Son contingentes de procedencia local y extranjera que viajan con finalidad prioritaria de presenciar los aludidos cortejos procesionales, merecedores de bien ganada fama,  año con año. De Consiguiente, el evento en general se lleva las palmas y los considerables observadores durante largas horas del día o de la noche acompañan fervorosamente las procesiones.

Semana Santa, a semejanza de Navidad y Año Nuevo, saca a relucir un mayor circulante de dinero, contante y sonante, inclusive en época de vacas flacas. El propósito de consumir hasta donde alcancen los fondos, aun en condición de préstamo comprometedor, tiene presencia. El gobierno central pone su parte en varias administraciones al ofrecer transporte gratuito.

Balnearios y playas de ambos mares son la plataforma estimulante a familias completas para disfrutar de un baño colectivo. En efecto no se dan abasto, al igual que balnearios de cualquier sitio disponible. No se privan del derecho a la recreación durante el prolongando descanso anual, en medio de limitaciones diversas, en contra de la salud pública.
Las fuerzas del orden se ven a palitos para intervenir en casos de accidentes o de los muchos actos violentos y criminales. De semejante manera las instituciones de asistencia social, tales como bomberos y Cruz Roja. La nota roja, lamentablemente adquiere proporciones gigantescas, por ejemplo heridos, ahogados, víctimas de accidentes automovilísticos. ¡Cuidado!