Cuando comenté la impresión que me causaba ver su foto en la valla frente a mi casa, alguien me dijo: hay que darle el beneficio de la duda, no le cargués al hijo los pecados del padre. La duda se esfumó cuando niños y niñas de cuarto primaria de una escuela en San Cristóbal me entregaron notas escritas por ellos en donde denunciaban que Otto Pérez Leal los había dejado con los colochos hechos y sin refacción.
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Lo escribí en ese momento y creí también que la Municipalidad de Mixco no llegaría a sus manos, y no porque simpatizara con Rivera, simplemente no me parecía, aún hoy lo creo, un tipo con carisma, con jale, con posibilidades de ganar.
Lamentablemente para mí, y seguro para muchos, la campaña del papá más el mal trabajo del alcalde anterior le dieron la victoria aunque no representara a este partido.
Hoy controla uno de los municipios más grandes de Guatemala, y por ende una comuna que maneja mucho dinero, lo cual queda claro al conocerse su oneroso por no decir abusivo salario.
¿Cómo es posible que en Guatemala existan a nivel público salarios como este? Gran parte de la población guatemalteca vive en la extrema pobreza, las niñas y niños mueren y si bien les va crecen con desnutrición. Las escuelas se caen, los centros de salud están vacíos –de medicamentos, claro–, la inseguridad es excesiva y la infraestructura del país se encuentra remendada.
Mixco es un buen ejemplo de pobreza, nada más darse una vuelta por algunas de sus muchas colonias lo evidencia. Los buses están acabados, los problemas de abastecimiento de agua son incontables, falta iluminación, falta seguridad, limpieza… ¡todo!
Porque lo que está a la vista, el paso por la carretera Interamericana que bien decoró Rivera no lo es todo. Y mientras el municipio se empobrece más, un tipo que no sé qué preparación tiene –y bueno, aunque se hubiera graduado en Harvard– viene a forrarse los bolsillos con nuestro dinero, olvidando que es un funcionario público y que Guatemala es un país pobre, hambriento y necesitado de educación.
¿Qué puede decir su padre ante este abuso si él también se rellena la cuenta cada mes, mientras muchos no tienen ni para comprar una tortilla para comer?
Y eso de que un salario así es para tener cuentas claras deja por sentado que de no pagársele lo que él aspira, la corrupción sería necesaria y quién sabe en realidad cómo vaya la cosa.
Esto me indigna, me enfurece y me decepciona y no porque esperara algo de él, sino porque Guatemala no merece que estas cosas ocurran.
¿Que qué impresión me dio la foto? ¡Chis!