¿Cero armas?


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Hay quienes opinan que si en nuestro país en verdad deseáramos combatir eficazmente a la delincuencia se debiera desarmar a todos los guatemaltecos. En otras palabras ¿Es verdad que cero armas es igual a cero delincuencia? Me parece que ello es totalmente equivocado y fuera de contexto. Ni en el Vaticano es posible aplicar semejante utopía. Colom tenía razón cuando dijo que la delincuencia se debía combatir con inteligencia, excelente teoría que finalmente no pudo ponerla en práctica durante los cuatro años de su mandato e hizo todo lo contrario, hasta permitir que sus colaboradores en vez de brindar seguridad a la ciudadanía se dedicaran a servirse con la cuchara grande para su propio beneficio.

Francisco Cáceres Barrios
fracaceres@lahora.com.gt


Es innegable que las armas son útiles para defenderse de los malhechores y resulta un absurdo quitarle a la gente honrada y honesta el derecho a defender lo que es suyo, como actuar en defensa propia. De ahí la importancia de que el Estado tenga la obligación (y para eso pagamos impuestos) de velar por la seguridad de los ciudadanos y cuando le sea materialmente imposible hacerlo cada quien hace lo suyo con sus propias armas defensivas legislando adecuadamente para imponer un estricto control, registro y uso. La crisis explota cuando las instituciones del Estado no cumplen con sus deberes, permitiendo que la justicia se tome por propias manos o adoptando posturas extremas como la de pretender eliminar las armas totalmente.

La situación actual no es de ahora ni producto exclusivo de las armas, sino es consecuencia del descalabro en que vivimos desde hace más de 25 años en que se empezó a tergiversar el término “derechos humanos” aplicándoselos a los delincuentes olvidándose de los de las víctimas. Se agravó el problema cuando en vez de llegar servir a la comunidad se utilizó la administración pública como vía rápida para hacer dinero fácil. Florecieron los negocios, desde la compra de uniformes, vehículos, armamento y hasta  con la construcción de obra pública. De esa cuenta los delincuentes han sido los únicos favorecidos con la corrupción imperante, lo que empeoró todavía más con una generalizada impunidad lograda a pulso en los tribunales.
El colmo del desbarajuste es que adentro de las cárceles es en donde se gestan los golpes de todo tipo de delincuencia. Los capos siguen estando blindados por las mismas paredes carcelarias, como por  la corrupción que impera adentro de las mismas. ¿Es que no todo el mundo sabe de dónde salieron tantas armas en Guatemala? Esta misma semana en el kilómetro 106, Patulul, Suchitepéquez, un camión blindado fue atacado desde tres frentes por delincuentes en cinco vehículos cargando  todo un arsenal compuesto por bastón chino, granadas, fusiles de alto poder (AK47, M16, AR15, HK91, FN1300) escopeta calibre 12 y ametralladora Mini Uzi. ¿Alguien podrá creer que dichas armas están debidamente registradas?, ¿qué hacen las autoridades para impedir que su trasiego siga sin cambio alguno?