Al acudir a la EEGSA y Municipalidad capitalina, es obligado pensar que ¿adónde más recurro? tras varias llamadas telefónicas infructuosas, el caso mencionado se originó con el propósito de denunciar que una lámpara de las llamadas pomposamente «luminarias» no funciona desde hace más de un mes, está apagada o quemada definitivamente.
Puede compararse tal acción como ir de Herodes a Pilatos, en balde. Todo porque hace mucha falta el debido mantenimiento de ese servicio público, en detrimento de los intereses poblacionales. Recordemos siempre que la oscuridad es caldo de cultivo para la indetenible violencia, junto a su par la delincuencia fatal.
Reitero que una y otra dependencia relativa a dicho asunto, tras llamar de modo respetuoso, la respuesta fue lavarse las manos. El referente es un poste sin número, igual que otros del sector, ubicado en la esquina de la 20 avenida y 1a. calle «A», zona 1, cuya lámpara permanece en tinieblas, pese al incesante y desordenado tráfico vehicular.
Hasta en eso resulta el conocido factor suerte, puntualizamos los vecinos, urgidos que sea hermosa realidad el señalamiento de Fiat Lux (y se hizo o hágase, la luz en buen chapín). Situación causante del estado anómalo y deprimente, apoderado del vecindario víctima del ruido constante, devenido del creciente parque vehicular.
En términos generales alcanza forma tangible, ocasionado por una actitud displicente manifiesta, ante un caso necesario de solución inmediata y cumplida. La síntesis del problema aquí comentado, por ser habitante del área se traduce irremisiblemente en que los encargados dan a entender a las claras» que ahí se las den todas.
Una cosa trae otra. Si bien es cierto el servicio aludido de carácter público ha mejorado y ensanchado hasta sitios olvidados durante años de años, también lo es que sin el indispensable mantenimiento necesario las cosas quedan a medias. Puede decirse que tiene sin duda alguna un pie cojo que pide pronta atención.
El desarrollo urbanístico de nuestra urbe requiere la atención completa que abarca todos los segmentos de pobladores en general, ajenos desde luego a conformar clientelismo político, cuyo fin primordial es ganar votos durante los comicios, integrados por diversidad evidente de la decantada partidocracia veleidosa.
Entiendo muy bien que las anteriores discusiones pretenden a las claras enfatizar sobre la indeseable burocracia en nuestro ámbito. Tampoco entiendo que no vamos a recurrir para nada a la PDH, PGN, CC por algo baladí. Sin embargo, de repente lo amerita, dadas las cosas que nos agobian en la Nueva Guatemala de la Asunción.