Hungrí­a asume la Presidencia de la UE en plena crisis


La Hungrí­a del controvertido primer ministro conservador Viktor Orban asume el 1º de enero por seis meses la Presidencia de la Unión Europea (UE) con la crisis de la zona euro, de la que no forma parte, como principal desafí­o.


La Presidencia húngara, que utilizará como eslogan «Una Europa fuerte», estará marcada también por el lanzamiento de las delicadas negociaciones sobre el presupuesto plurianual de la UE y la integración de los gitanos.

El paso de mando con Bélgica, el 1º de enero, tiene lugar en un momento complicado.

Hungrí­a es objeto de duras crí­ticas por su reforma de los medios de comunicación, calificada por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) de «amenaza para la libertad de prensa». Alemania y Luxemburgo también han manifestado públicamente su preocupación.

Pero el gran desafí­o de la presidencia húngara sigue siendo la crisis de la deuda en la Eurozona.

Budapest intenta convencer a sus socios desde hace varias semanas de que es capaz de enfrentar la situación, incluso si no pertenece al club del euro.

«Nosotros, húngaros, somos muy buenos en la gestión de crisis», aseguró a fines de diciembre Viktor Orban durante una visita a Budapest del presidente permanente de la UE, el belga Herman Van Rompuy.

Esta afirmación debe ser tomada con pinzas teniendo en cuenta la casi quiebra del paí­s en 2008, cuando Hungrí­a fue salvada in extremis por un préstamo de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Desde entonces, ha rebajado su déficit público de más del 9% a 3,8% a fines de 2010.

La presidencia húngara corre el riesgo de ser puesta a prueba a partir de enero mismo, ya que España y Portugal, muy fragilizados, tendrán que salir a los mercados para refinanciar sus deudas.

Si la intervención de la UE se volviese inevitable, como ocurrió con Grecia e Irlanda, Hungrí­a no estarí­a sola al mando. El Eurogrupo, el foro de ministros de Finanzas de la zona euro, «es la autoridad competente en primer lugar para tomar decisiones», subrayó un alto diplomático húngaro en Bruselas.

La presidencia húngara también estará marcada por el lanzamiento de las difí­ciles negociaciones sobre el futuro presupuesto plurianual de la UE (2014-20).

Gran Bretaña acaba de sellar una alianza con Francia y Alemania para pedir el congelamiento del presupuesto hasta 2020. Los paí­ses de Europa del Este temen que este rigor dé lugar a recortes en las ayudas a las regiones más desfavorecidas, de las cuales son grandes beneficiarios.

Otro tema polémico es la ampliación del espacio de libre circulación Schengen. Rumania y Bulgaria, apoyadas por Hungrí­a, esperan sumarse a esa zona en marzo de 2011, pero Francia y Alemania decidieron bloquear su entrada, al juzgarla prematura.

Por último, la integración a escala europea de los gitanos, la minorí­a étnica más importante de la UE (entre 10 y 12 millones de personas) y la más discriminada, figura entre las prioridades húngaras.