-Humo que priva de la vida-


Las iniciativas de ley encuentran opositores. Fuertes intereses, según el caso constituyen la mano que actúa, mediante cabildeos en contra. La que impulsa con arrojo y gran valor, Zury Rí­os de Weller del FRG, ante el pleno del Congreso es una muestra. Tras dos años de congelamiento, da ahora señales de vida.

Juan de Dios Rojas
jddrojas@yahoo.com

Dicha iniciativa, urgente y necesaria, pretende dejar libre de humo de cigarrillos los espacios cerrados. Centros comerciales, aeropuertos, restaurantes, oficinas, entre otros. Busca la prohibición de crear áreas para fumadores y no habitados, puesto que según criterios ad hoc, el humo se desvanece sin pedir permiso.

Esas áreas aludidas, en términos reales no funcionan, sostienen entendidos en la materia. Puesto que el humo esparcido, en el acto afecta a los niños, adultos mayores y señoras que esperan bebé. Hoy en dí­a la costumbre de fumar goza de seguidores a lo grande, sin asomo de duda.

Pero como de todo existe en nuestro entorno, una identidad con las siglas de ASHRAE, cuyo referente es Sociedad Americana de Ingenieros en Calefacción, Aire Acondicionado y Cuartos de Calefacción, expone que el humo de segunda mano no es ni representa riesgo para la salud.

En ambos párrafos anteriores el caso aludido recibe puntos de vista controversiales. De consiguiente, según sea el cristal con que se mira y el bolsillo pagano, afecta, o no. Resulta entonces mera decisión personal o gusto de los fumadores. Al final equivale por lo visto, la opción tajante de lo toma o lo deja, cuando no, sigue de frente.

La realidad demuestra en nuestro medio la tendencia de convertir en humo malsano su dinero. Hay experiencias de sobra que evidencian cómo seres humanos pierden salud, tanto en una como en otra posición. Tampoco se debe desestimar cuánto sale afectado el fumador indirecto, sin que ni para qué.

A propósito de tocar el tema, conforme declaraciones en tal sentido se torna cuestionable en cí­rculos sociales. De acuerdo a datos estadí­sticos manejados por el Consejo Nacional para la Prevención y Control del Tabaco, las mismas ponen a reflexionar. El 25% de las muertes son a causa de enfermedades cardiovasculares.

Mientras el 30% de los cánceres detectados son originados por el cigarrillo, sin la omisión del enfisema pulmonar. En total pierden la vida anualmente en el paí­s, 6 mil personas. Dato crudo pero verdadero, que significa no echarlo a la canasta de la basura, tampoco para mostrarle las espaldas por llevar la contraria.

Si esos datos que son una justificación digna de tomarse en cuenta, vienen a tí­tulo de aluvión que enrarece el aire, máxime el oxí­geno, a darle la razón a la congresista Rí­os Sosa de Weller. Las cosas y casos indican axiomáticamente que la acción se demuestra con el movimiento presto. Es deseable encuentre respaldo.

Sin embargo, veamos el reverso de la medalla. Del dominio público es cuántos adictos al cigarrillo existen muy campantes en apariencia hoy en dí­a afectándose de modo propio en el suelo nacional. Tanto en el área urbana como rural, empero este producto exhibe el uso, y habito en gran medida, a pesar de los pesares.

Creemos no asumir el papel de mojigaterí­a, no se escandalicen las personas mayores al aceptar que niños, en plan aventurero empiezan a fumar, sobre todo bajo el pretexto por ejemplo de la quema de cohetillos. Tampoco constituye ser más papista que el Papa; el sexo débil, mejor dicho bello cae en las redes sutiles de la moda de fumar.