El día de ayer fue juramentado Carlos Enrique Muñoz Roldán como nuevo Superintendente de la Administración Tributaria (SAT). Creo que era la mejor opción de los tres candidatos. Yo creía que el Presidente escogería al licenciado Carlos Mencos, quien me parecía el gallo tapado. Gracias a Dios me equivoqué.
Sobre la cabeza del licenciado Muñoz se encuentra la guillotina llamada recaudación. Ya anunció esta semana el ministro de Finanzas Centeno que para el primer cuatrimestre del año la recaudación ha caído en nada más que 985 millones. Sé que le estarán echando la culpa a la roya, al precio del hule, el azúcar etc. Pero nunca reconocerán que la mal llamada reforma tributaria en vez de estimular la recaudación lo que ha hecho es desestimular.
Por aparte, actitudes que salen de la SAT como un pésimo servicio al cliente, expertos legisladores de ventanilla, desconocimiento de la nueva reforma, carencia de Reglamento de la Ley; crea una alta desconfianza del contribuyente hacia las autoridades.
Las mañas de la SAT han llegado al extremo que empiezan a mandar circulares cobrando Q5,000 y usando una base legal que al analizarla no cumple con lo que ellos reclaman. El caso en concreto fue cuando estaban cobrando esa cantidad por la presentación extemporánea de los Estados Financieros Auditados, cuando la ley indica que se aplica multa por la no presentación de los Estados Financieros Auditados, que en definitiva no es lo mismo.
Da la impresión que la SAT está tras los contribuyentes que realmente sí contribuyen, pues es más fácil caerles a estos, que a los que no contribuyen. El colmo es que hacen campañas para que las personas se formalicen y cuando uno llega a la administración a tratar de formalizarse le ponen a uno un rosario de condiciones y trabas que lo hacen tan difícil que los posibles nuevos contribuyentes mejor salen corriendo.
Todo esto aunado a la percepción de la población que el Gobierno existe para robar y no servir. Los impuestos son una prestación que debe convertirse en una contraprestación que el guatemalteco no obtiene. No hay seguridad, salud, educación ni justicia. Cabe preguntarse entonces ¿para qué tributo?
Creo que el licenciado Muñoz tiene suficiente experiencia para poder enfrentar estos problemas. Sin embargo, la recomendación va para que la SAT sea una institución profesional que busca servir y apoyar al contribuyente y perseguir al que no lo hace. Por aparte tiene que ser ecuánime. No se pueden dar casos como el aeropuerto que la SAT exonera de impuestos y protege impunemente a un depósito aduanero y trata con “mano dura” a todos los demás. O todos hijos o todos entenados.
El licenciado Muñoz tiene una tarea titánica por delante. Todos merecemos el beneficio de la duda. Sería bueno que arranque con pie derecho y dando pasos asertivos y cierre, como dijo el Ministro Centeno, esa operación ilegal del aeropuerto. Adicionalmente él se refirió que llevaría a un grupo de profesionales de alta categoría a la SAT. Debería de ver las actuaciones del actual Intendente de Asuntos Jurídicos y de otros más y que cumpla con profesionalizar la institución y no dejar que se infiltren más criminales de cuello blanco.
Realmente mi deseo es ver una SAT técnica, profesional y confiable. El país se merece una institución de alto calibre y que no funciona para el mejor postor y trata de criminalizar al contribuyente bueno que lo único que desea es que lo dejen trabajar.
Por último, desde la Asociación Pro Derecho del Contribuyente deseamos instalar un observatorio tributario que sirva y funcione para transparentar la actividad recaudadora de la SAT. Sería interesante poder firmar un convenio para los efectos con el nuevo Superintendente lo antes posible. Ojalá que el licenciado Muñoz pase a la historia como alguien que de forma profesional, transparentó la Superintendencia de Administración Tributaria.