En los últimos dos meses se han realizado cuatro huelgas de hambre en las afueras de edificios públicos para solicitar la intervención de las autoridades en problemas sociales y casos particulares.
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Las medidas de resistencia pacífica han cobrado mayor popularidad en el nuevo período de gobierno entre los manifestantes inconformes por la falta de acción de las autoridades.
Prueba de ello, es que en los últimos dos meses ya se han realizado cuatro huelgas de hambre afuera del Palacio de la Cultura y Casa Presidencial.
Los manifestantes evitan los alimentos sólidos durante el tiempo de la huelga, y limitan su consumo a bebidas reconstituyentes y suero oral para poder resistir la difícil prueba física y mental.
Indiferencia
Sentados o acostados enfrente de los edificios públicos, «los huelguistas» esperan que los funcionarios del Gobierno escuchen sus peticiones y se comprometan a intervenir para resolver los problemas.
Sin embargo, los ocho inconformes que hasta ahora han recurrido a esa medida extrema, señalaron que las autoridades del Ejecutivo no han respondido de la forma esperada.
«Tuvimos acercamientos con algunos funcionarios pero ninguno se comprometió a intervenir para acabar con la huelga» señala Norma Cruz, de la Fundación Sobrevivientes.
Cruz y cuatro mujeres más participaron de una huelga de hambre frente al Palacio de la Cultura durante una semana el mes pasado para exigir la búsqueda de cuatro menores que habían sido raptadas en años anteriores y la suspensión de los procesos de adopción ilícitos aprobados por instituciones gubernamentales.
La manifestación concluyó después que un congresista ofreció su apoyo a la solicitud y se iniciaron las diligencias para buscar a las menores secuestradas.
Prueba mental
No todos han terminado ilesos las acciones de resistencia. Cruz y las otras cuatro mujeres que le acompañaron durante la huelga mostraron un serio debilitamiento físico del cual aún no se recuperan.
Karina de León de Sajché, quien actualmente se encuentra afuera de la Casa Presidencial, exige que el Ejército le pague una compensación por las lesiones que sufrió su esposo cuando prestaba servicio militar.
Previo a iniciar la acción, De León aseguró que alejarse de sus hijos sería una prueba mental muy difícil de superar, sin embargo, pensó que la huelga de hambre valdría la pena, ya que de esa forma sería escuchada por el Presidente.
No obstante, dice que hasta ahora solo ha sido humillada por los funcionarios que diariamente entran y salen del edificio público. «A veces me miran como si fuera un animal».
«Me siento muy mal porque me afilié a la Unidad Nacional de la Esperanza (partido oficial), voté por el partido y siempre lo apoyé durante la campaña, pero parece que a ellos (funcionarios) no les interesa lo que me pase», indica De León.
Gloria Rivera, quien exige las prestaciones de su esposo, quien fue despedido de la Policía Nacional Civil y José Lucio González, que tiene una propuesta de desarrollo rural para el Presidente, también esperan fuera de la Casa Presidencial para que algún funcionario los escuche.
Pese a no tener una respuesta, ellos aseguran que permanecerán firmes, soportando el hambre, por sus convicciones.