La isla francesa de Guadalupe, ubicada en el Caribe, seguía ayer paralizada tras dos semanas de huelga general, con el cierre de tiendas, escuelas y transportes públicos, provocando, además, una escasez de alimentos y carburantes.
La situación obligó el domingo al presidente francés, Nicolas Sarkozy, a enviar a la isla al ministro encargado de los territorios de Ultramar, Yves Jégo, para tratar de reconducir la situación.
Más de medio centenar de asociaciones, partidos y sindicatos locales reunidos en el «Comité contra la Explotación Excesiva» (en criollo «Lyannaj kont pwofitasyon», LKP) iniciaron la protesta el 20 de enero contra la carestía de la vida, uniéndose al cierre, un día antes, de las 115 gasolineras de la isla cuyos patronos se oponen a cualquier nueva apertura.
El LKP reclama al gobierno de París y a las autoridades locales una rebaja de impuestos, la subida general de los salarios y un recorte de los precios de los carburantes.
El líder del LKP, Elie Domota, se felicitó de la llegada de Jégo, asegurando que era una muestra de que «entendía que Guadalupe está al borde de una explosión y de un caos social».
Diversas manifestaciones congregaron a varios miles de personas en una isla que cuenta con 400.000 residentes y cuya economía depende del turismo, la agricultura y de los masivas ayudas del Estado.