Una recién creada Multisectorial de sindicatos, empresarios y políticos opositores, liderada por la Iglesia Católica, cumplió ayer una huelga y marcha de protesta en la provincia argentina de Santa Cruz (sur), natal del presidente Néstor Kirchner.
A casi dos meses de las elecciones presidenciales, los huelguistas concluyeron la jornada con un mitin en la austral Río Gallegos, capital provincial a 2.800 km al sur de Buenos Aires, donde manifestaron su oposición a las políticas del gobierno federal.
«Reclamamos trabajo digno y estable, libertad de expresión y transparencia en el manejo de los fondos públicos», dijo el obispo católico de la ciudad, Juan Carlos Romanín, al hablar en el acto de cierre de las protestas.
Santa Cruz tiene unos 200.000 habitantes y es uno de los distritos menos poblados del país, con una gran extensión de tierra dedicada a la agricultura y ganadería.
«Algo nuevo está naciendo en Santa Cruz», dijo Romanín, a quien la jerarquía eclesiástica, enfrentada con Kirchner, le ha dado luz verde para ponerse al frente de las movilizaciones.
La provincia cuenta con riquezas y explotación petroleras, pero el principal medio de vida es el empleo público.
La nueva fuerza nació en medio del repudio generado por la violenta actitud de un ex funcionario kirchnerista, que el viernes embistió con su camioneta a 17 manifestantes, al ser rodeado y hostilizado durante un reclamo gremial, con un saldo de varios heridos graves.
«Â¡Ni un herido más!», exclamó Romanín durante el acto.
El incidente fue protagonizado por Daniel Varizat en momentos en que Kirchner y su esposa, la senadora Cristina Fernández, candidata a sucederlo en octubre, participaban de un mitin político a menos de un kilómetro del lugar.
Varizat, detenido y a punto de ser encausado, es un ex ministro de Gobierno provincial y ex subsecretario de la presidencia de la nación.
El grave episodio provocó esta semana la renuncia del jefe de la Policía de Santa Cruz, Wilfredo Roque.
El gobernador de Santa Cruz es el kirchnerista Daniel Peralta, quien asumió este año cuando huelgas opositoras forzaron la caída de su antecesor, Carlos Sancho.
La Multisectorial exige que se lleve a juicio a Varizat, además de una depuración del Poder Judicial santacruceño, al que acusan de complicidad con el gobierno provincial.
Los huelguistas reclaman también el retiro de los efectivos de Gendarmería (policía militarizada), enviados seis meses atrás para garantizar el orden social.
Además, piden un aumento de emergencia en los sueldos de los empleados estatales con el fin de elevarlos a 4.500 pesos (1.400 dólares).
«Pedimos que no nos manejen más desde Buenos Aires», afirmó Romanín, al expresar el rechazo de la Multisectorial a la influencia que Kirchner mantiene en su provincia natal, de la que fue tres veces gobernador.
La huelga de estatales en Santa Cruz se cumplió con alto acatamiento de 80%, según fuentes gremiales, y contaba con la adhesión de la Cámara de Comercio provincial, miembro de la Multisectorial.
En tanto, la central sindical opositora CTA, enfrentada con la mayoritaria oficialista CGT, convocó para el jueves a una jornada nacional de movilización en solidaridad con los trabajadores de Santa Cruz y para pedir juicio y castigo a Varizat.
La jornada de protesta incluirá huelgas y marchas en todo el país.
Seis personas continuaban hospitalizadas este martes como consecuencia del atropello, entre ellas una mujer de 52 años mantenida en terapia intensiva y con asistencia respiratoria.