HRW censura a Occidente


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Los levantamientos populares que conmovieron el mundo árabe pusieron de manifiesto los prejuicios de los gobiernos occidentales, que prefirieron apoyar a los gobernantes autocráticos árabes con tal de favorecer la «estabilidad» mientras se hací­an de la vista gorda de sus polí­ticas represivas, denunció el domingo el grupo Human Rights Watch.

Por MAGGIE MICHAEL EL CAIRO / Agencia AP

El grupo con sede en Nueva York instó a los gobiernos democráticos a apoyar de manera persistente y consecuente a los manifestantes pací­ficos y a presionar tanto a los lí­deres autocráticos como a las democracias emergentes para evitar la intolerancia y evitar las venganzas.

«Los acontecimientos del año pasado demuestran que el silencio forzoso de la gente que vive bajo autócratas nunca deberí­a haber sido confundido con complacencia popular», afirmó el director ejecutivo de la organización, Kenneth Roth. «Es hora de poner fin a la ‘excepción árabe»’.

La llamada Primavera írabe comenzó en Túnez a fines de 2010 y se propagó rápidamente a Egipto, Libia, Yemen, Siria y Bahréin, deponiendo o desafiando a gobernantes autoritarios mientras los ciudadanos que durante mucho tiempo parecieron incapaces o no dispuestos a levantarse contra décadas de represión finalmente salieron a las calles en una reacción sorprendente.

De algún modo, los levantamientos inesperados equivalieron a una bofetada a Estados Unidos y otros gobiernos occidentales que habí­an apoyado a los regí­menes autocráticos que serví­an de barrera a los islamistas hostiles a Occidente y que parecí­an ofrecer estabilidad a una región inestable.

Los gobiernos occidentales también han sido acusados de ser selectivos en su apoyo a los manifestantes. Por un lado los ataques aéreos de la OTAN fueron decisivos para el derrocamiento del lí­der libio Moamar Gadafi. Por otra parte, Occidente se ha mantenido en gran medida al margen en medio de la continua represión en Baréin, Yemen y Siria.

«Los pueblos que impulsan la Primavera írabe merecen un firme apoyo internacional para concretar sus derechos y construir democracias genuinas», dijo Roth en el informe anual del grupo, que abarca unas 90 naciones. Agregó que el mundo árabe se encuentra en un «momento de transformación» que no será nada fácil.

Human Rights Watch señaló cinco cuestiones principales que dominaron la relación entre los gobiernos occidentales y sus amigos autocráticos árabes: la amenaza de islam politizado, la lucha antiterrorista, el apoyo a Israel, la protección del flujo petrolero y la cooperación para contener la inmigración.