Horas decisivas


Sin duda el tema de la seguridad es uno de los que siguen preocupando a los guatemaltecos y a estas alturas, cuando estamos a setenta y dos horas de la investidura del nuevo Presidente, todaví­a no se sabe quiénes tendrán la responsabilidad de dirigir los aparatos de seguridad pública ni el Ejército de Guatemala, lo que ha sido explicado como una medida de seguridad para los nombrados. En el caso del Ejército hay que decir que quien llegue sale de la misma estructura militar y por lo tanto no hací­a falta el velo de misterio sobre el nombramiento, mientras que en el caso del Ministerio de Gobernación es preocupante que el equipo actual no haya tenido a quien proporcionar información.


Puede ser que el Presidente electo tenga ya resueltos los nombramientos, pero dadas las circunstancias no parece que ello sea así­ o, cuando menos, nada es aún definitivo. Sobre todo porque se sabe que en el proceso de nombramientos para otros cargos hubo «idas y venidas», como se dice corrientemente, y que una misma posición fue ofrecida a más de una persona y al menos en algún caso se terminó designando a alguien que ni siquiera habí­a estado en las consideraciones preliminares.

El tema es importante porque hay un notable juego subterráneo al respecto y se están lanzando toda clase de codazos y patadas a la espinilla en el proceso. No olvidemos que estas horas son realmente decisivas para determinar si el Estado seguirá jugando el papel que ha venido jugando en función de grupos paralelos que han resguardado su influencia y poder gracias al control de los aparatos relacionados con la seguridad del Estado y por lo tanto lo que falta es quizá lo más determinante para saber cuál será el curso de los acontecimientos a lo largo de los próximos cuarenta y ocho meses.

Se sabe que la comunidad internacional representada de manera permanente en Guatemala está atenta a los acontecimientos porque ellos, más que el común de los ciudadanos guatemaltecos, tienen conocimiento de la situación y de la forma en que se tejen los ví­nculos dentro de los poderes paralelos, por lo que la decisión de Colom al final de cuentas será muy clara para esos observadores, mucho más para los guatemaltecos que se mantienen en el limbo en cuanto a informaciones que son realmente trascendentes.

No se trata simplemente de decidir la forma en que se hará frente a la violencia puesto que todo indica a que en ese campo será muy poco lo que cambiará respecto al modelo impuesto por Adela de Torrebiarte y hasta se plantea una continuidad de su equipo, si no de ella. Se trata de dónde estará situado el eje real del poder en el paí­s, el mismo que compite con el gran poder económico.