Honorabilidad


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Un niño se abalanza sobre otro chico en la cancha deportiva de su escuela mientras juegan al balompié; con mucha avidez logra esconder que su pie bloquea el empeine del oponente y este cae seguramente con un esguince de tobillo, mientras el primero sigue adelante corriendo con la bola porque el árbitro le ha dado la ley de la ventaja y además aparentemente el segundo niño cayó por haberse tropezado con la bola, el primero logra remontar el área pequeña e introduce el esférico que solo se detiene hasta que la red del marco lo permite.

Julio Donis


El niño que está en el suelo se levanta y observa con impotencia que por su aparente error han perdido el partido, el goleador levanta los brazos en muestra de júbilo y se engaña en su interior, lucha por hacer legítimo su acto. Ese niño se convertiría con los años en un jugador experimentado y seleccionado, tendría fama y  fortuna. Un joven en la universidad, estudiante de la carrera de auditoría y contabilidad, concluyó su formación con éxito, fue reconocido por su tesis en la que planteó un sistema para hacer eficiente el seguimiento y la sistematización del gasto en entidades públicas, dicha herramienta luego se convertiría en un programa de computación que él mismo diseñaría. Este joven se convertiría con el tiempo en Viceministro de Finanzas, y la aplicación de su programa haría posible que la fiscalización del gasto público fuera de fácil implementación. Al ser el responsable de la cartera del presupuesto, un día recibe indicaciones de “arriba” para hacer una pequeña alteración en la herramienta, que permitiera reflejar que la ejecución del gobierno central fuera más eficiente; con el tiempo este funcionario sería el flamante Presidente del Banco Nacional. Un honorable abogado de un gran bufete, igual de respetable en la alta sociedad, acepta un caso que puede representar millones; el defendido es una institución también de mucho reconocimiento, la parte acusadora representa a una trabajadora que alega despido injustificado en medio de un inminente embarazo. El mismo abogado ha sido distinguido por sus demandas públicas, señalando grandes vicios y contradicciones del sistema de justicia. Luego de unos meses, su firma logra ganar el caso. Existe una tabla de gradación cuantitativa de una Ley nacional que sirve para elegir a funcionarios públicos en puestos de relevancia del Estado; dicha tabla adjudica un puntaje al mérito académico, al profesional y también hay un área para los méritos éticos. Los últimos funcionarios han pasado por dicha evaluación, habiendo tenido que demostrar que tienen alto puntaje en la honorabilidad. Se puede cuantificar la ética de una persona. Es aceptable pasar con los mínimos puntos en honorabilidad para dirigir un puesto estratégico del Estado. Una reconocida institución internacional, apoya proyectos de incidencia en el ámbito de las políticas públicas para garantizar los derechos de las personas; esta misma entidad honorable no paga las prestaciones laborales de sus empleados. Un líder del movimiento social grita por las calles en cuanta manifestación es convocada, consignas que demandan los derechos de las mujeres; cuando vuelve a su casa le recrimina a su pareja por la cena y la escena concluye en violencia. Todas las cartas e invitaciones formales que se dirigen a funcionarios públicos llevan el apelativo de “honorable señor tal”. La realidad ha construido una nueva definición de honorable: “dícese de lo que está afligida una persona, por un impedimento en su capacidad general” (Bierce).