En un franco desafío a los empresarios y políticos incluso oficialistas, el gobierno de Manuel Zelaya firmará hoy la incorporación de Honduras a la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), a la que considera «un proyecto social de solidaridad» con los más pobres.
Los presidentes Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia) y Daniel Ortega (Nicaragua) y el vicepresidente cubano Carlos Laje asistirán a la ceremonia en la que Zelaya firmará la incorporación.
El ente empresarial Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) sentenció que el ALBA «es una alianza política y militar de carácter ideológico que conspira contra la libertad de comercio, el ejercicio de las libertades individuales y la libre determinación» de la sociedad.
Diputados del oficialista Partido Liberal (PL) y el propio presidente del Congreso, Robero Micheletti, advirtieron que no aprobarán el tratado por lo cual podría quedar en «papel mojado».
Otros sectores opinan que el ALBA durará lo que le queda al gobierno de Zelaya, cuyos cuatro años concluyen el 27 de enero de 2010.
El gobierno hondureño tradicionalmente han sido de derecha y muy cercano a Estados Unidos.
Zelaya, sin embargo, comenzó a dar visos de su alianza con el «eje» antiestadounidense de Latinoamérica desde el 22 de diciembre pasado, durante la IV Cumbre de Petrocaribe, celebrada en Cienfuegos (Cuba), cuando Honduras fue admitida en el pacto de cooperación energética.
Como producto de ese pacto, Honduras ya recibió tres embarques de petróleo venezolano, que totalizan 224 mil barriles, en condiciones muy favorables de precio y financiación.
Los empresarios y políticos contrarios al ingreso al ALBA temen incomodar a Estados Unidos y que éste aumente las deportaciones de hondureños o que no amplíe el Status de Protección Temporal (TPS), programa concedido por Washington desde 1998 que favorece a 72 mil indocumentados con permisos transitorios.
«Con los Estados Unidos no hemos tenido nosotros ningún tipo de esa información, que si un país hace una asociación con otros ellos van a tomar represalias», afirmó el sábado anterior el presidente Zelaya.
«El ALBA es un proyecto social de solidaridad entre países de América que buscan solucionar, de manera unida, los problemas que padecemos estas comunidades», subrayó.
Estados Unidos «tienen que respetar nuestra libertad de asociación, nuestra libertad de integrarnos con Centroamérica, de integrarnos con Latinoamérica y de poder salir adelante».
«Este gobierno se ha definido como un proyecto basado en la doctrina del liberalismo social y, adicionalmente, hemos dicho que ideológicamente estamos ubicados en el centro-izquierda», expresó.
El ministro de la Presidencia, Enrique Flores, manifestó que si el liberalismo no ha sido solución para los problemas sociales de los países hay que buscar alternativas «complementarias».
Zelaya espera reunir para el acto a unas 50 mil personas, mayoría simpatizantes de la izquierda en una plaza frente a la Casa Presidencial.