Honduras resiste


Veinte dí­as han transcurrido después del nefasto golpe de Estado que los militares coordinados por la derecha hondureña ejecutaran en el hermano paí­s centroamericano. Veinte dí­as también en los que la maquinaria de desinformación, financiada por la oligarquí­a y panfletada con todo descaro por los medios (locales e internacionales) afines al militarismo, ha minimizado las verdaderas causas y efectos del asalto a la democracia.

Gerson Ortiz
usacconsultapopular@gmail.com

La deliberada falta de información real de la complicada situación del pueblo democrático de Honduras, obviamente ha opacado la resistencia que hombres, mujeres, jóvenes y ancianos han mantenido dí­a a dí­a en ese paí­s. Esa minimización de las crisis abarca desde las más descaradas violaciones a los derechos humanos de parte del Ejército a las y los ciudadanos hondureños, hasta las ejecuciones extrajudiciales y la represión armada que sufren quienes apoyan al presidente legí­timo Manuel Zelaya, y quienes lo llevaron a la presidencia por la ví­a democrática.

Por supuesto, los medios (incluidos los de Guatemala) que no se han atrevido descaradamente a apoyar el golpe de Estado de los bien llamados «gorilas» hondureños, han dado cobertura a la «negociación» y a la búsqueda de una solución «pací­fica», «diplomática» y «definitiva» a la crisis polí­tica del paí­s hermano; claro, critican los hechos, pero jamás se enfrentan a los golpistas, jamás condenan con absoluta claridad el patético y violento proceder de los militares que desobedecieron sus leyes y a su comandante general.

La nueva polí­tica de la «comunidad internacional» y de los Estados Unidos, que repetido sea de paso, ha apoyado y financiado otros golpes de Estado contra paí­ses latinoamericanos, fue legitimar a los militares golpistas al incluirlos como interlocutores en la negociación. La condena al golpe de Estado ha sido, por demás, escuálida e inútil, ya que las «negociaciones» han sido prolongadas sin ningún punto final, mientras el pueblo que resiste continúa siendo violentado en sus derechos fundamentales y nadie dice nada.

La delicada crisis hondureña está prolongándose y es claramente la idea de los «mediadores» internacionales, que reiteramos: legitimaron con sus acciones a los golpistas; y buscan con ello debilitar (aún más a nivel mediático) la oposición interna del pueblo hondureño y que gradualmente vayan desapareciendo de los medios de comunicación las noticias sobre Honduras, porque la gente se aburre de leer, escuchar y ver lo mismo. Juntar como iguales a los golpistas y al presidente legí­timo fue sólo una decisión mediática, una trampa. Los golpistas transgredieron con sus acciones la democracia y alteraron la paz de una nación y por ende, no merecen ser tomados en cuenta.

Si las posturas continúan como hasta ahora se han dado, no será raro que en poco tiempo los voceros de la oligarquí­a, de la violenta derecha militar hondureña y latinoamericana (asesores de imagen de Micheletti y otros golpistas) comiencen a publicar las decisiones mediáticas de los gorilas para darle a entender a Dios y al mundo que la «democracia» está regresando gradualmente a Honduras, sin Zelaya en el poder.

Mientras toda esa sucia maquinaria sigue funcionando, el pueblo hondureño resiste y pelea aunque nadie lo publique; y por ello, desde aquí­ nuestro apoyo y solidaridad con su lucha y resistencia. Hasta la victoria siempre, porque ustedes, el pueblo, son los verdaderos héroes.