Veinte días han transcurrido después del nefasto golpe de Estado que los militares coordinados por la derecha hondureña ejecutaran en el hermano país centroamericano. Veinte días también en los que la maquinaria de desinformación, financiada por la oligarquía y panfletada con todo descaro por los medios (locales e internacionales) afines al militarismo, ha minimizado las verdaderas causas y efectos del asalto a la democracia.
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La deliberada falta de información real de la complicada situación del pueblo democrático de Honduras, obviamente ha opacado la resistencia que hombres, mujeres, jóvenes y ancianos han mantenido día a día en ese país. Esa minimización de las crisis abarca desde las más descaradas violaciones a los derechos humanos de parte del Ejército a las y los ciudadanos hondureños, hasta las ejecuciones extrajudiciales y la represión armada que sufren quienes apoyan al presidente legítimo Manuel Zelaya, y quienes lo llevaron a la presidencia por la vía democrática.
Por supuesto, los medios (incluidos los de Guatemala) que no se han atrevido descaradamente a apoyar el golpe de Estado de los bien llamados «gorilas» hondureños, han dado cobertura a la «negociación» y a la búsqueda de una solución «pacífica», «diplomática» y «definitiva» a la crisis política del país hermano; claro, critican los hechos, pero jamás se enfrentan a los golpistas, jamás condenan con absoluta claridad el patético y violento proceder de los militares que desobedecieron sus leyes y a su comandante general.
La nueva política de la «comunidad internacional» y de los Estados Unidos, que repetido sea de paso, ha apoyado y financiado otros golpes de Estado contra países latinoamericanos, fue legitimar a los militares golpistas al incluirlos como interlocutores en la negociación. La condena al golpe de Estado ha sido, por demás, escuálida e inútil, ya que las «negociaciones» han sido prolongadas sin ningún punto final, mientras el pueblo que resiste continúa siendo violentado en sus derechos fundamentales y nadie dice nada.
La delicada crisis hondureña está prolongándose y es claramente la idea de los «mediadores» internacionales, que reiteramos: legitimaron con sus acciones a los golpistas; y buscan con ello debilitar (aún más a nivel mediático) la oposición interna del pueblo hondureño y que gradualmente vayan desapareciendo de los medios de comunicación las noticias sobre Honduras, porque la gente se aburre de leer, escuchar y ver lo mismo. Juntar como iguales a los golpistas y al presidente legítimo fue sólo una decisión mediática, una trampa. Los golpistas transgredieron con sus acciones la democracia y alteraron la paz de una nación y por ende, no merecen ser tomados en cuenta.
Si las posturas continúan como hasta ahora se han dado, no será raro que en poco tiempo los voceros de la oligarquía, de la violenta derecha militar hondureña y latinoamericana (asesores de imagen de Micheletti y otros golpistas) comiencen a publicar las decisiones mediáticas de los gorilas para darle a entender a Dios y al mundo que la «democracia» está regresando gradualmente a Honduras, sin Zelaya en el poder.
Mientras toda esa sucia maquinaria sigue funcionando, el pueblo hondureño resiste y pelea aunque nadie lo publique; y por ello, desde aquí nuestro apoyo y solidaridad con su lucha y resistencia. Hasta la victoria siempre, porque ustedes, el pueblo, son los verdaderos héroes.