La comunidad internacional, representada por el Grupo de 16 países cooperantes (G-16), amenazó con retirar los fondos para reducir la pobreza porque no se ha definido «una estrategia completa», informaron el viernes fuentes del organismo y del Gobierno.
«Por no tener todavía en nuestras manos una estrategia completa y aprobada, se corre el riesgo de perder recursos destinados al país, que tienen una relación directa con la aprobación de esa estrategia», declaró a la prensa la representante de Suecia y presidenta pro témpore del G-16, Warner Dahrin.
La diplomática dijo que la «preocupación» es porque la ejecución de la Estrategia de Reducción de la Pobreza (ERP) «ha demorado un poco, más de dos años y sabemos que hay muchas necesidades en el país».
Sin embargo, la titular de la Secretaría Técnica de Cooperación (Setco), Karen Zelaya, justificó que «hay una reglamentación para aprobar esa Estrategia porque después del huracán Mitch hubo un proceso de consulta que originó que la sociedad civil fuera partícipe y la reglamentación para la aprobación obliga a que haya un consenso».
«Ha habido un proceso muy lento en este sentido, el gobierno ha querido que este documento fuera lo suficientemente discutido y consensuado y obviamente la reducción de la pobreza no sólo es un compromiso gubernamental sino de todos y hemos tratado de ser creativos en la propuesta y que el sector productivo se incorpore», añadió la ministra.
«Sin embargo, tenemos el documento ya listo y la comunidad cooperante lo ha conocido pero falta que se apruebe en el Consejo de Ministros», subrayó.
El G-16 se creó a raíz de una reunión celebrada en Estocolmo en mayo de 1999, cuando los países cooperantes acordaron una ayuda de 9.000 millones de dólares para los países centroamericanos afectados por el huracán Mitch que azotó al país en octubre del año precedente.
De los 9.000 millones, 3.000 correspondieron a Honduras, el país más afectado por el ciclón, que tuvo que definir un Plan de Reconstrucción y Transformación Nacional (PRTN).
Como consecuencia, la comunidad internacional, a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Club de París incluyeron a Honduras en la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC, por sus siglas en inglés).
El ingreso en la HIPC abrió las puertas a este país centroamericano a una condonación de 3.850 millones de dólares de su deuda externa de 5.185 millones de dólares en ese entonces.
El dinero que Honduras se ahorra en el pago de la deuda externa debe aplicarlo a la Estrategia de Reducción de la Pobreza (ERP), que obliga al gobierno a reducir en 24 puntos, en los próximos 15 años, ese flagelo que afecta a cerca del 70% de los 7 millones de hondureños.
Desde las administraciones de Carlos Flores (1998-2002) y Ricardo Maduro (2002-2006), el gobierno trabajó en la elaborarion de la ERP, pero su ejecución corresponde a la administración de Manuel Zelaya (2006-2010).
En dos años, el gobierno apenas destinó el equivalente a 72 millones de dólares, 36 por año, para la ejecución de proyectos a través de las alcaldías.