Homenaje a uno de los grandes


Esta es mi vida, un oscuro trabajo, un intenso anhelar, las rosas de mi patio y mi vací­o hogar.

Edith González

Para dar a conocer su  vida y su obra literaria se organizó un comité presidido por  Pascual Robrero Urrutia, allá en su ciudad natal, Antigua Guatemala, en donde  el 13 de diciembre de 1899 nació  César Brañas, quien   falleció el 22 de febrero de 1976.

De  él se repite mucho que no fue comprendido por el medio cultural de su tiempo, habiendo tenido que obsequiar las pocas ediciones de sus libros, las que ahora  cuesta conseguir.

Por lo exquisito de su poesí­a forma parte del ABC de las letras guatemaltecas junto a Asturias  y Cardoza y Aragón.  Su nombre figuró en la páginas del desaparecido diario El Imparcial, en donde  junto al de David Vela formaron a varias generaciones en la literatura de Guatemala, a través de  su labor como periodistas. Desde la página de crí­tica literaria, que escribí­a para ese periódico, colaboró con sus compatriotas escritores, quienes siempre encontraron  un espacio para dar a conocer sus producciones.

César  Brañas fue redactor del Diario de Centro América y fundó la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG).  En el año 1947, Antigua Guatemala lo distinguió como Hijo Predilecto. Y este 13 de diciembre, durante la inauguración de una serie de actividades que se realizarán en su honor, la Municipalidad de  su ciudad natal otorgó la renovación de esta distinción.

Ante su falta de descendencia dispuso que a su muerte  su casa,  ubicada en la 6 calle y Avenida Elena zona 3,   y su biblioteca fueran entregadas  a la Universidad de San Carlos de Guatemala.

El Cronista de Antigua, Enrique Berdúo,  expreso que se realizan encuentros de escritores que comentarán sobre la obra de Brañas así­ como una exposición del pintor Mario ílvarez

Su obra es extensa y de géneros variados. En narrativa se destacan: «Alba emérita», novela publicada en 1920, «La tapia florida» (1927), «Paulita» (1939), «Cuentos» (1999), «Casa en Antigua: ventura y fin de una aventura sentimental» (1948-1967) y «Como un arco roto» (2000).

Entre sus Diarios encontramos: «Diario de un aprendiz de cí­nico» (1939-1941), «Diario de un aprendiz de tí­mido» (1956), «Diario de un aprendiz de viejo» (1962), «Diario de un aprendiz de ausente» (1967) y «Diario de un aprendiz de recalcitrante» (1971).

En poesí­a pueden citarse: «Antigua» (1921), «Viento negro- Elegí­a paternal» (1938-1958 y 1963), «Figuras en la arena» (1941), «Tonatiuh» (1941), «El lecho de Procusto» (1945), «Zarzamora-Cantos menores» (1957), «Raí­z desnuda» y «Ocios y ejercicios» (ambas de 1958), «El carro de fuego» (1959), «Jardí­n murado» (1960), «Palabras iluminadas» (1961), «El niño ciego.