Homenaje a la Revolución Cubana en su quincuagésimo aniversario


(Discurso pronunciado por el suscrito el domingo 10/1/ 09)

La membresí­a del Frente Popular (SDS), rinden este homenaje a la Revolución Cubana, por ser uno de los más importantes acontecimientos polí­tico-económico y social acontecido a mediados del siglo pasado, a nivel mundial, que continúa siendo gesta propulsora de los pueblos que luchan por su liberación del oprobioso y decadente sistema capitalista y del dominio del imperialismo neoliberal.

Alfonso Bauer

Una Revolución que tuvo sus raí­ces remotas en el pensamiento y obra de José Martí­ y sus raí­ces recientes en la ideologí­a marxista leninista.

Una Revolución que, como dijera el prócer Fidel Castro, en discurso pronunciado el 28 de enero de 1960, en honor al héroe de Dos Rí­os:

«Martí­ fue el mentor directo de nuestra Revolución, el hombre a cuya palabra habí­a que recurrir siempre para dar interpretación justa de los fenómenos históricos que estábamos viviendo y el hombre cuya palabra y cuyo ejemplo habí­a que recordar cada vez que se quisiera decir o hacer algo trascendente en esta patria, porque José Martí­ es mucho más que cubano, es americano, pertenece a todos los veinte paí­ses de nuestro continente y su voz se escucha y se respeta no sólo aquí­ en Cuba sino en toda América», principalmente por los guatemaltecos que tuvimos el privilegio de haberle tenido entre nosotros en 1877, habiendo compartido con el pueblo chapí­n sus afanes de progreso y laicización en la mejor época de la reforma liberal. Y Guatemala, tanto anidó en sus entrañas que al marcharse escribió un memorable libro «GUATEMALA», en cuyo preámbulo explicó por qué:

Se preguntó, ¿Por qué escribo este libro? Y respondió: «Cuando nací­, la naturaleza me dijo ama» Y mi corazón dijo, agradece ¡… Y desde entonces, yo amo al bueno y al malo, hago religión de la lealtad, y abrazo a cuantos me hacen bien.

Yo llegué meses hace ¡a un pueblo hermoso, llegué pobre, desconocido, fiero y triste. Sin perturbar mi decoro, sin doblegar mi fiereza el pueblo aquel, sincero y generoso, ha dado abrigo al peregrino humilde. Lo hizo maestro, que es hacerlo creador. Me ha tendido la mano y yo la estrecho». Como, ahora, los buenos guatemaltecos siguen estrechando la suya, la de Fidel y la de todos los revolucionarios cubanos.

Su profundo conocimiento de la naturaleza sojuzgadora del naciente imperio del Tí­o Sam, le hizo pronunciar su célebre frase, que es una admonición, no sólo a los pueblos de América española, en especial a los del Caribe y Centro América, sino a todos los pueblos del mundo:

«Viví­ en el monstruo y le conozco las entrañas y mi honda es la de David».

Por esa razón José Martí­, bolivariano de corazón, se opuso a la participación de los Estados Unidos de América, en 1889, al Congreso de Panamá, habiendo manifestado:

«En fin, es evidente que Bolí­var tuvo suficientes elementos de juicio y pruebas plenas, amargas y directas para pronunciar, en 1829, su conocida sentencia, tan reiteradamente repetida, pero tan inapelablemente justa, tan actual (hasta a principios del Siglo XXI, debemos agregar) por la vigencia que le da el mismo acusado (o sean los gobiernos de los Estados Unidos) con sus hechos delictivos:»

«Los Estados Unidos (…) parecen destinados por la Providencia para plagar a la América de miserias en nombre de la Libertad»

Otras convicciones de Martí­ son también fuentes de la Revolución Cubana, triunfante desde enero de 1959, como las siguientes: «En pueblos como en hombres, la vida se cimienta sobre la satisfacción de las necesidades materiales», «Quien dice unión económica, dice unión polí­tica», «No es rico el pueblo donde hay algunos ricos, sino aquel donde cada uno tiene un poco de riqueza. En economí­a polí­tica y en buen gobierno, distribuir es hacer venturosos.» «Peca contra la humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas». «Ancha es la tierra en Cuba inculta y clara es la justicia de abrirla a quien la emplee, y esquivarla de quien no la haya de usar, y con buen sistema de tierras, fácil en la iniciación de un paí­s sobrante. Cuba tendrá casa para mucho hombre bueno, equilibrio para los problemas sociales, y raí­z para una república que, más que de disputas y de nombres, debe ser de empresa y de trabajo «

La naturaleza solidaria de la Revolución Cubana con todos los pueblos explotados del mundo contó con el gran revolucionario humanista Ernesto Guevara, el CHE, quien miles de veces expuso su vida por la libertad, la independencia y el desarrollo de dichos pueblos en América, Asia, ífrica y quien, como el Libertador José Martí­, en el siglo XIX, fuera también, nuestro huésped en el Siglo XX,

(Continuará)