Histórico concierto en Corea del Norte


La Orquesta Filarmónica de Nueva York tocó en Corea del Norte, en un acto que supone buena voluntad por parte de Estados Unidos.

Las notas del Himno Nacional estadounidense prorrumpieron hoy en el Gran Teatro de Pyongyang, en un histórico concierto de la Orquesta Filarmónica de Nueva York concebido con la idea de mejorar los lazos entre Estados Unidos y Corea del Norte.


La actuación de la orquesta estadounidense más antigua se realizó en un momento de tensión sobre el proceso de desarme nuclear norcoreano.

Los 106 músicos de la Filarmónica -la mayor delegación estadounidense jamás enviada a Corea del Norte- fueron aplaudidos por los 1.500 espectadores al subir al escenario, decorado con banderas de ambos paí­ses.

Y fueron ovacionados al concluir la prestación, en la que interpretaron los himnos nacionales, seguidos de la Novena Sinfoní­a de Antonin Dvorak -conocida como Sinfoní­a del Nuevo Mundo-, «Un americano en Parí­s» de George Gershwin y el tercer acto de la ópera «Lohengrin» de Richard Wagner.

«Misión cumplida», dijo al concluir el concierto el director de la Filarmónica, Lorin Maazel.

«Pienso que si esto se convierte en un momento histórico, podremos estar muy orgullosos de haber participado en él», agregó en una rueda de prensa.

Al presentar ante el público la pieza de Gershwin, Maazel dijo: «Un dí­a, algún estadounidense podrá escribir una obra llamada «Americanos en Pyongyang»».

La presentación supone un intercambio cultural sin precedentes entre Estados Unidos y Corea del Norte: el régimen de Pyongyang fue incluido en 2002 por el presidente George W. Bush entre los paí­ses del «eje del mal» debido a sus ambiciones nucleares.

Pero hubo una evolución de posturas el año pasado, tras el acuerdo alcanzado en las negociaciones a seis -entre Corea del Norte, Estados Unidos, Rusia, Japón, China y Corea del Sur- para que Pyongyang desmantele todos sus programas nucleares.

Ese acuerdo parece sin embargo sufrir retrasos, y la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, se hallaba hoy en Pekí­n, donde pidió que China usase su influencia sobre Corea del Norte para darle un nuevo impulso al proceso de desarme nuclear.

Rice consideró que el concierto fue positivo, pero que hay aún «un largo trecho hasta que haya cambios en la naturaleza de la polí­tica en Corea del Norte».

Washington y Corea del Norte permanecen técnicamente en guerra desde que la Guerra de Corea (1950-1953) terminó en un armisticio que dividió en dos la Pení­nsula Coreana, pero sin acuerdo de paz.

El concierto fue apoyado por el Departamento de Estado norteamericano y era televisado en directo en Corea del Norte y en todo el mundo.

El director Maazel reveló que los responsables de la orquesta debatieron mucho tiempo si serí­a apropiado ir a Corea del Norte y que eran informados al respecto por Christopher Hill, el principal negociador estadounidense en las conversaciones a seis.

«Cuando los norcoreanos nos vean en directo en la televisión verán a norteamericanos como (…) gente a la que le importa el arte, que no tiene colmillos, apasionada por su trabajo y que habla un lenguaje que pueden comprender», dijo Mazeel.

El presidente y director ejecutivo de la Filarmónica de Nueva York, Zarin Mehta, dijo que Hill «consideró que mostrar esta cara de nuestra cultura occidental en Pyongyang ayudarí­a a continuar las negociaciones en una atmósfera mucho mejor, aunque no hay garantí­as».

Wendy R. Sherman, coordinadora de la polí­tica sobre Corea del Norte del ex presidente estadounidense Bill Clinton, se dijo prudente a la hora de hacer comparaciones con la llamada «diplomacia del ping-pong» de los años 70 entre China y Estados Unidos.

«Es una buena cosa que la Filarmónica esté en Pyongyang, pero la gente no deberí­a tener demasiadas expectativas respecto a lo que una visita pueda conseguir», advirtió Sherman en declaraciones a la agencia surcoreana Yonhap.