Historia urbana 11


Usa tenis altos de color negro, se abrió un agujero en la nariz en donde coloca un gancho de ropa, en la muñeca izquierda porta una pulsera de cuero y en las orejas cuatro aretes, además, le encantan las playeras y nunca usa falda ni blusa, así­ se le ve caminar por el Centro Histórico, pero en su mente siempre está creando poemas que luego se vuelven canciones.

Edwin Marroquí­n Navas
enavas1313@yahoo.com

«Soy una chica diferente, no me gusta ir a centros comerciales ni hacer lo que hacen las jóvenes de mi edad. El simple hecho de vestir distinta me hace tener pocas amigas, pero no me importa pues soy feliz con lo que tengo y soy. Me gustarí­a que este paí­s fuera distinto y que a las mujeres se les respetara, y diera el lugar que nos corresponde», expresa Sheila*, quien es vocalista de un grupo de punk.

Asimismo, Sheila se considera una luchadora contra todo prejuicio, la discriminación en todas sus formas, la explotación y las tendencias de ultra-derecha que fomentan odio, violencia y la negación de una vida libre. «Los jóvenes de esta tendencia deseamos un paí­s con equidad social, paz, justicia y libertad. Nuestra forma de vestir evidencia que estamos en contra de lo establecido», expresa esta joven de 21 años, quien estudia diseño gráfico.

Los prejuicios sociales hacen que a los jóvenes de la tendencia punk los confundan con mareros o drogadictos. Sin embargo, Sheila afirma que el hecho de usar ropa diferente y que les gusta un tipo de música con mensaje no quiere decir que «estén descarriados».

En realidad en Guatemala los punk no pasan de 50, pues la mayorí­a llega a los «toques» y se viste distinto, pero lo hacen por moda o experimentar. Somos pocos quienes verdaderamente llevamos una vida diferente y nos identificamos con lo punk, agrega Sheila.

«La sociedad nos deberí­a aceptar, pues sabemos que muchos hombres entacuchados y mujeres bien vestidas comenten actos que ofenden a los demás y hasta son malas personas. Nosotros somos pací­ficos y respetamos a los demás. Mis papás están medio de acuerdo conmigo, pues les da miedo que las autoridades me confundan y me lleven presa u ocurra algo serio, pero yo soy feliz», enfatiza.

Sheila escribió la poesí­a Muñeca Plástica que a continuación se describe:

Chica plástica, chica materialista, no te vendas para tu cuerpo cambiar

La vanidad es pura enfermedad externa, que a muchas ha matado.

No intentes ser…muñeca falsa, plástica, operada de puro silicón atascada.

Oye chica plástica, chica materialista, chica vanidosa

Lo que ves en las revistas no es la realidad.

Las podridas modas te hacen al extremo adelgazar y usar tacones para ir a trabajar.

Mí­rate en el espejo y nota que sos original, vale más un mí­nimo defecto,

Y abstente a suicidarte en un quirófano modificando tu cuerpo.

Cuando usted vea a Sheila caminar, no la desprecie por su forma de vestir y caminar, pues ella, al igual que los punk merecen respeto, y, además, sin duda estará pensando en una poesí­a que luego será canción.

*Nombre ficticio.

* Impuntuales.- Ayer tarde tuve la intención de escuchar un concierto, dentro de la programación del Festival del Centro Histórico, pero esperé 48 minutos y el espectáculo no inició. Ni modo, era gratis y a los grupos participantes no les pagan.

* Chaparritos.- Todos los del Municipal se vieron bien chaparritos, a la par de los gringotes del Crew.

* ¡Inhumanos!.- Hemos llegado a situaciones que dan profunda tristeza. ¿Cómo es posible que jóvenes que no pasan de los 20 años lleguen a un barrio popular y disparen indiscriminadamente y que posteriormente una turba los linche? ¡Ah!, esta mi Guate me duele más ahora que hace 25 años.