HISTORIA DE CELEBRACIí“N DEL AÑO NUEVO


Hay año solar y año lunar. El año solar es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta completa en torno al Sol, o vuelta orbital. Hay tres clases de año solar: tropical, sideral y perihélico.

Luis Enrique Pérez

El año tropical es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta orbital con respecto a la posición del Sol. Dura 365 dí­as, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos. El año sideral es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta orbital con respecto a la posición de las estrellas. Dura 365 dí­as, 6 horas, 9 minutos y 10 segundos. El año perihélico, o «anomalí­stico», es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta orbital con respecto al perihelio, o posición en la cual la Tierra está más cerca del Sol. Dura 365 dí­as, 6 horas, 13 minutos y 53 segundos. El año lunar es el tiempo que tarda la Luna en completar doce ciclos de fases lunares, con respecto a la Tierra. Cada ciclo consiste en ocho fases lunares. Dura 354 dí­as solares. Celebrar el Año Nuevo es celebrar el dí­a en que comienza un nuevo año. Ese dí­a puede variar. Quizá en Mesopotamia, hace 2 mil años antes de la Era Cristiana, el comienzo del Año Nuevo se celebraba en un dí­a próximo al 21 de Marzo. Ese dí­a era el equinoccio de primavera, cuando el dí­a y la noche duran el mismo número de horas (en el hemisferio norte). El año de Mesopotamia era lunar. Los egipcios, fenicios y persas celebraban el comienzo del Año Nuevo en un dí­a próximo al 21 de Septiembre. Era el equinoccio de otoño. El año egipcio y el persa era solar. El fenicio era lunar. Los griegos celebraban el comienzo del Año Nuevo en un dí­a próximo al 21 de Diciembre. Era el solsticio de invierno, cuando el dí­a dura menos en el año. El año griego era una combinación de año solar y año lunar. Los primeros romanos celebraban el comienzo del Año Nuevo en el primer dí­a de Marzo. El año era lunar; y tení­a sólo diez meses. En el año 700 antes de la Era Cristiana, Numa Pontilius, segundo rey de Roma, agregó dos meses: Enero y Febrero; pero persistió la celebración del comienzo del Año Nuevo en el primer dí­a de Marzo. En el año 153 antes de la Era Cristiana, los romanos ya celebraban el comienzo del Año Nuevo en el primer dí­a de Enero. En el año 46 antes de la Era Cristiana, el dictador perpetuo Julius Caesar adoptó el año solar, y decretó un nuevo calendario, que era más preciso que el calendario basado en el año lunar. En el nuevo calendario, llamado «juliano», el comienzo del Año Nuevo se celebraba en el primer dí­a de Enero. El año solar del calendario juliano era tropical; y se adelantaba un dí­a cada 128 años. En el año 567 de la Era Cristiana, el segundo Concilio de Tours abolió celebrar el comienzo del Año Nuevo en el primer dí­a de Enero. Entonces los pueblos cristianos celebraron el comienzo del Año Nuevo, por ejemplo, en el dí­a 25 de Marzo, cuando se celebraba la Fiesta de la Anunciación; o en el dí­a de la Pascua, recomendado por el tercer Concilio de Tours en el año 755. En el año 1582, el papa Gregorio XIII decretó un nuevo calendario, que reducí­a la imprecisión del calendario juliano. En ese calendario, llamado «gregoriano», vigente en la mayorí­a de paí­ses del mundo, el comienzo del Año Nuevo se celebra en el primer dí­a de Enero. El año del calendario gregoriano es solar tropical, y se adelanta casi un dí­a cada 3,333 años. Post scriptum. El 24 de febrero del año 1582, el papa Gregorio XIII, cuyo nombre era Ugo Boncampagni, emitió la bula Inter Gravissimas, en la cual decretaba un nuevo calendario, ordenado por el Concilio de Trento.