Hillary levanta cabeza en New Hampshire


Hillary Clinton, que hace meses estuviera liderando las encuestas, ganó ayer en New Hampshire, y con ello se mete de lleno a la lucha por la candidatura demócrata.

Hillary Clinton disfruta hoy de su sorpresivo triunfo sobre Barack Obama en las primarias de New Hampshire, que da nuevos brí­os a su carrera a la Casa Blanca, mientras del lado republicano al veterano John McCain está de nuevo en la lucha.


«No presto mucha atención cuando dicen que estoy arriba o cuando dicen que estoy abajo», declaró Clinton a la cadena de televisión CNN en alusión a las encuestas previas. «Realmente creí­ que tení­a una buena posibilidad de ganar. Nadie más lo creí­a, pero yo sí­».

«Quiero darle las gracias a New Hampshire. Durante una semana los he escuchado y en el proceso encontré mi propia voz», dijo Clinton, de 60 años, al celebrar un necesario triunfo para frenar el impulso de Obama, de 46 años, que se habí­a impuesto en los caucus de Iowa la semana pasada.

Desafiando los sondeos de opinión que tení­an al senador Obama de favorito, y superando un tercer lugar en Iowa, Clinton ganó las primarias del mismo estado que salvaron la campaña presidencial de su marido Bill en 1992.

Clinton, que estuvo a punto de llorar el lunes en un acto electoral, puede enfrentar ahora con más tranquilidad las próximas primarias, empezando por Nevada el 19 de este mes y sobre todo el «supermartes» del 5 de febrero, cuando más de una veintena de estados celebrarán a su vez sus primarias, entre ellos varios de los más importantes como California y Nueva York.

Los diarios de Nueva York, de donde Clinton es senadora, exhibí­an fotos con su cara sonriente titulando: «Â¿Quién está llorando ahora? (New York Daily News) y «Back From the Dead» (New York Post).

Con casi todos los votos escrutados, Clinton ganó con 39% contra 36% de Obama, aun cuando los sondeos a boca de urna mostraron que una mayorí­a de demócratas preferí­an el cambio (54%) sobre la experiencia (19%).

«Todaví­a tengo energí­a y estoy listo para seguir adelante», aseguró por su parte Obama, a quien sus seguidores recibieron como una estrella de rock, pero prometió que al final ganará la nominación de su partido y luego la Casa Blanca en las presidenciales del próximo 4 de noviembre.

Por el lado republicano, el veterano senador de Arizona John McCain logró una espectacular remontada que lo llevó de los últimos puestos que ocupó durante meses en las encuestas hasta imponerse en New Hampshire, donde el favorito era el ex gobernador del vecino Massachusetts, Mitt Romney.

«Gracias New Hampshire», exclamó McCain, un veterano de la Guerra de Vietnam, al celebrar su triunfo con sus partidarios.

Romney concedió rápidamente la derrota: «Nuevamente plata. Preferirí­a haber ganado el oro, pero fue nuevamente plata», lamentó el candidato, que ya habí­a quedado segundo en Iowa, donde los sondeos también lo daban como favorito.

McCain logró el 37% mientras Romney se quedó con el 32%.

McCain y Romney mantienen posiciones opuestas sobre la inmigración clandestina. Mientras el congresista aboga por una reforma migratoria que regularice a los millones de indocumentados que viven en Estados Unidos, el ex gobernador se opone a dicha medida por considerarla «una amnistí­a».

Romney, un empresario mormón que invirtió millones de dólares en su campaña, sufrió dos severos reveses consecutivos, en New Hampshire y en Iowa, donde el jueves fue derrotado por el ex pastor bautista Mike Huckabee.

El ex gobernador de Arkansas se colocó en tercera posición en Nueva Hampshire, un estado donde el voto evangelista que le dio la victoria en Iowa no tiene la misma importancia.

Romney, se jugará su futuro el próximo martes en Michigan, y sobre todo el 19 de enero en Carolina del Sur, un estado sureño donde su lí­nea dura contra la inmigración ilegal podrí­a dar mayores resultados que en New Hampshire.

Por su parte, McCain ya se habí­a impuesto en New Hampshire en 2000 frente al futuro presidente George W. Bush, aunque luego sufrió una derrota en Carolina del Sur de la que no logró recuperarse.

«No presto mucha atención cuando dicen que estoy arriba o cuando dicen que estoy abajo.»

Hillary Clinton

Precandidata demócrata