Hillary enfrenta pesimismo


Los aspirantes demócratas a la Casa Blanca, Barack Obama y Hillary Clinton sólo tienen una semana de primarias por delante, con la ex primera dama tratando de superar los llamados a que abandone la carrera por la investidura del partido y el pesimismo en sus propias filas.


Las últimas primarias están previstas para el 3 de junio en dos de los estados menos poblados del paí­s, Montana (noroeste) y Dakota del Sur (norte), que sumados no superan los dos millones de habitantes y que atribuyen apenas 31 de los más de 4 mil delegados a la convención del Partido Demócrata encargada de designar al candidato a fines de agosto en Denver (Colorado, oeste).

Antes de esas citas, Clinton tiene buena parte de sus esperanzas depositadas en una comisión del partido encargada de zanjar la espinosa cuestión de las primarias organizadas en enero en Florida (sureste) y Michigan (norte), al margen de las reglas establecidas por el partido, por lo que fueron invalidadas.

Clinton venció en ambas consultas sin campaña, y reivindica los 178 delegados que estima haber ganado.

El domingo se otorgarán 55 delegados en las primarias de Puerto Rico, donde se espera el triunfo de Hillary Clinton, debido a los estrechos ví­nculos entre su feudo neoyorquino y la gran isla del Caribe.

Pero ya hace dos semanas que el consenso polí­tico y mediático consagró a Obama como el adversario del republicano John McCain en noviembre.

Incluso con malos resultados en las últimas tres primarias, a Barack Obama le bastarí­a con convencer a una escasa quincena de «superdelegados» del partido -aquellos que tienen libertad para votar según su preferencia en la convención- de que lo apoyen para que la carrera quede oficialmente concluida.

George Stephanopoulos, comentarista de la cadena ABC y ex portavoz del presidente Bill Clinton, predijo hoy que «varias decenas» de superdelegados se declararí­an rápidamente a favor de Obama después del 3 de junio.

Incluso un leal partidario de Clinton como el legislador de Ohio Joe Sestak debió aceptar hoy que «los cálculos son ilusorios para ella», aunque «no es imposible», aclaró inmediatamente.

«No creo que los espectadores deban decirle cuándo retirarse», agregó Sestak en la cadena de televisión MSNBC, disimulando mal su pesimismo: «lo más duro es decir cuándo se terminó, sea uno el vencedor o el vencido, y lo único que digo es que la dejen decidir cuándo es el mejor momento».

Sestak se negó, sin embargo, a criticar directamente a quienes, como el ex presidente Jimmy Carter, él mismo superdelegado, han decretado que Clinton deberí­a tirar la toalla tras las últimas primarias de la semana próxima.

«Pienso que muchos (de los superdelegados) anunciarán muy rápidamente su decisión tras la última primaria del 3 de junio (…). Aún no me he pronunciado públicamente, pero creo que ese será el momento para que (Clinton) abandone», declaró Carter el domingo en la cadena británica Sky News.

No obstante, los precandidatos continúan sus campañas como si no pasara nada. Clinton tiene previsto recorrer Montana y Dakota del Sur entre hoy y el jueves.

Obama, por su lado, inició hoy una gira por los estados del oeste (Nuevo Mexico, Nevada y Colorado), que espera inclinar en su favor en las presidenciales de noviembre.