La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, buscó hoy en Tokio tranquilizar a Japón expresándole su apoyo en el tema norcoreano, e invitó al primer ministro nipón Taro Aso a ser el primer líder extranjero en ser recibido en la Casa Blanca por Barack Obama.
Clinton hizo hincapié en la determinación de la nueva administración estadounidense de lograr una desnuclearización total de Corea del Norte, en una rueda de prensa al término de un encuentro con el ministro japonés de Relaciones Exteriores, Hirofumi Nakasone.
«Permítanme insistir en el compromiso de Estados Unidos en la desnuclearización de Corea del Norte y en la prevención de toda proliferación», declaró. «Es una cuestión que nos preocupa al más alto nivel. Hoy hablamos de ello largo y tendido», afirmó.
Según un acuerdo firmado en 2007 entre Estados Unidos, China, Rusia, Japón y las dos Coreas, el régimen comunista norcoreano aceptó poner fin a su programa nuclear a cambio de ayuda energética.
Pero las negociaciones entre estos seis países se vieron estancadas a finales del año pasado después de que Corea del Norte se negase a autorizar inspecciones de comprobación de su proceso de desnuclearización.
Clinton reiteró que Estados Unidos será generoso si Pyongyang renuncia realmente a sus instalaciones nucleares.
Advirtió sin embargo a Pyongyang que si procede a un disparo de prueba de misiles, se percibirá como un gesto contraproductivo.
El régimen norcoreano anunció el lanzamiento inminente de un cohete, oficialmente en el marco de su programa espacial, alimentanto el temor de un ensayo de misiles de largo alcance de tipo Taepodong-2, capaz en teoría de llegar hasta Alaska.
«El lanzamiento eventual de un misil que Corea del Norte planea realizar no contribuirá a hacer progresar nuestras relaciones», afirmó.
Clinton intentó asimismo tranquilizar a Japón respaldándolo en la cuestión norcoreana y afirmando que el presidente estadounidense, Barack Obama, recibirá al primer ministro japonés el 24 de febrero en Washington.
Taro Aso «será el primer dirigente extranjero recibido en la Casa Blanca por el presidente Obama», subrayó Clinton.
La jefa de la diplomacia afirmó asimismo que presionará al régimen norcoreano para que proporcione informaciones sobre la suerte de los japoneses secuestrados en los años 70 y 80 por los servicios secretos para formar a sus espías en lengua y cultura japonesa.
«Soy una hija, soy una hermana y soy una madre», dijo Clinton tras reunirse con los padres de Megumi Yokota, la víctima más famosa de esos secuestros, que tenía 13 años cuando, en 1977, se la llevaron los agentes norcoreanos.
«No puedo siquiera imaginar el dolor que esas familias deben sentir cada día», agregó, en una entrevista con la cadena pública de televisión NHK en la que aseguró que el tema seguirá formando parte de las conversaciones diplomáticas a seis.
Japón se ha negado hasta ahora a proporcionar ayuda energética a Pyongyang mientras no reciba información sobre sus ciudadanos secuestrados.
Tokio ha hecho de esta cuestión, extremadamente delicada en el archipiélago, una condición indispensable a toda normalización con el régimen norcoreano. Por este motivo el gobierno japonés había sentido como una traición la decisión el pasado octubre de la anterior administración estadounidense, de George W. Bush, de retirar a Corea del Norte de su lista negra de países que respaldan al terrorismo.
Clinton y Nakasone firmaron por otra parte un acuerdo por el que Washington reducirá en 8.000 el número de sus soldados desplegados en la isla japonesa de Okinawa en 2014.
La recesión es muy fuerte, el gobierno demasiado débil para imponer planes de reactivación, y el ministro de Finanzas dimite tras haberse presentado supuestamente ebrio a una conferencia de prensa en una reunión del G7: en Japón, los problemas políticos agravan la crisis económica.
La economía de Japón registró en el cuarto trimestre de 2008 su peor contracción en 35 años (-12,7% a ritmo anual). Pero en los medios, este desastre pasó a segundo plano tras la renuncia del ministro de Finanzas, Shoichi Nakagawa, sospechoso de haber bebido demasiado en una reunión del G7 el sábado en Roma.
Vilipendiado por la oposición, abandonado por su propio bando, el principal ministro a cargo de salvar a la segunda economía mundial de la recesión terminó anunciando el martes su renuncia.
No obstante, negó haber estado borracho y achacó su errático comportamiento -transmitido a millones de japoneses y ciudadanos de todo el mundo a través de canales de televisión y el sitio web You Tube- a un exceso de medicamentos antigripales.
«Nunca pensé que algo podría desviar la atención del terrible hundimiento de la economía japonesa en el cuarto trimestre. Pero el ministro de Finanzas Nakagawa lo logró a la perfección», comentó Glenn Maguire, economista de Societe Generale.
«Quizás estaba deprimido, o en estado de shock, tras haber conocido las cifras de crecimiento», ironizó.
La caída de Nakagawa, un peso pesado del gobierno, agrava la sensación de confusión política en Japón, en momentos en que la economía del archipiélago atraviesa una de las peores tormentas de su historia, devastada por la caída de las exportaciones y la disparada del desempleo.
El gobierno conservador de Taro Aso, cuya popularidad bajó a menos de 10% a siete meses de las elecciones legislativas, se halla en dificultades para hacer aprobar todo tipo de ley en el parlamento. Sólo controla la Cámara de Diputados, mientras la oposición, que cuenta con mayoría en el Senado, se opone ferozmente con la esperanza de lograr una votación anticipada.
A raíz de este bloqueo parlamentario, los dos planes de reactivación de un monto total de 49.900 millardos de yenes (415.000 millones de euros), anunciados a fines de 2008 por Aso, aún están en duda.
El gobierno «es demasiado débil políticamente como para adoptar a tiempo las medidas que se imponen. Por lo tanto es probable que el declive de Japón continúe un cierto tiempo, incluso cuando la economía mundial comience a despegar», predijo Hiromichi Shirakawa, economista del Credit Suisse.
Muchos analistas cuestionan la eficacia de las medidas de reactivación, sobre todo la decisión de desembolsar al menos 12.000 yenes (unos 100 euros) en efectivo a cada habitante.
Destinado a reactivar el consumo, según Aso, esta asignación es percibida por una mayoría de los japoneses como un intento de comprar votos antes de las elecciones, según los sondeos.
«La respuesta política está mal orientada y es ineficaz para combatir un shock económico de esta amplitud», criticó Richard Jerram, economista de Macquarie Securities. Parafraseando un comentario del escritor argentino Jorge Luis Borges sobre la guerra entre Argentina e Inglaterra por las Islas Malvinas, Jerram comparó el actual debate político en Japón con «dos pelados peleándose por un peine».
El escándalo Nakagawa hizo caer al yen y la Bolsa de Tokio cedió un 1,35%, pero hasta ahora, «el impacto ha sido limitado», estimó Daisuke Uno, estratega de Sumitomo Mitsui.