Tras los fracasados intentos por elegir al presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) en el tiempo establecido por la Ley, en septiembre último, el Congreso de la República nombró como presidente provisional a Rubén Eliú Higueros. Con esta, el magistrado Higueros ha estado en dos oportunidades al frente de la CSJ y del Organismo Judicial (OJ); aunque él asegura que han sido más de dos porque ha tenido que cubrir las vacaciones de otros presidentes.
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Durante la entrevista, Higueros habla, entre otros temas, de las críticas que la no elección del presidente del OJ para el próximo período han generado.
Pregunta: En el actual período ha estado al frente de la CSJ en dos ocasiones, la primera por elección y la segunda por obligación; ¿cómo ha sido esa experiencia?
Respuesta: No es en dos oportunidades en las que he estado al frente: si usted recuerda cuando el Magistrado Rodolfo de León estuvo de presidente, todas sus vacaciones las cubrí yo, luego cuando salía de viaje la magistrado Beatriz De León fue igual, después el período que me correspondió en 2007.
P.: ¿Cómo ha experimentado la actual gestión en el marco de la orden de la CC?
R.: En esta es un poquito complejo, atendiendo a que mi cargo es temporal mientras se decide por elección quién es el presidente que tomará la conclusión de este período. En alguna medida hemos tratado de poner lo más que se puede de nuestra parte para que las cosas en el OJ caminen correctamente, atendiendo a que hay un plan anual a seguir y acciones concretas, más que están definidas las acciones de este organismo; entonces, no hay para donde perderse tanto.
P.: ¿Esa «complejidad», se da en el marco de los fallidos intentos de elección de presidente?
R.: Lo complejo está en el sentido de que la población no lo entiende, no es lo que se esperaba que hubiera un presidente electo; sin embargo, ahí vamos trabajando y cumpliendo con nuestras funciones.
P.: La elección de este año ha generado muchas críticas, son 21 sesiones y no se ha llegado a un consenso, ¿qué percepción tiene como presidente sobre eso?
R.: Lamentablemente no se ha podido llegar por ninguno de los candidatos ha obtener los nueve votos que se requieren. Hay que recordar que ese es un mandato de la Constitución, si fuera por mayoría habría estado electo hace ratos, pero no se ha podido. Todos los magistrados nos sentimos preocupados por esta situación; quisiéramos salir de este impasse en el que se ha estado, pero siendo que hay muchas cosas más importantes que atender, le damos tiempo únicamente al momento que vamos a la sesión o algunos cabildeos que se hacen fuera del pleno.
P.: ¿Cuál ha sido el ambiente de las sesiones para elección de magistrado, que en su mayoría han sido extraordinarias?
R.: Ha habido diferentes sesiones, han sido 21 oportunidades y en algunas se han dado diferentes situaciones: en algunas elecciones ha habido discusión, en otras se ha tratado de llegar a un arreglo, en otras sólo se ha dado la elección, en otras se ha buscado el consenso ahí mismo y hasta se ha sugerido que por grupos o por parejas busquemos el consenso. La verdad no podríamos darle un tinte único a las diferentes sesiones que se han dado. Han sido cordiales, no se ha tenido ninguna dificultad seria, lo único es que no se han obtenido los nueve votos.
P.: ¿Cree que esa situación haya generado roces entre magistrados?
R.: No, ningún roce.
P.: ¿Cómo ve el planteamiento de una reforma a la Constitución, que permita elegir presidente por mayoría y no con nueve votos?
R.: Podría ser una de las formas para facilitar la elección de presidente, que sea una mayoría simple y no una mayoría calificada como lo son las tres terceras partes. Pero la modificación no sería sólo al procedimiento, sino que se dejara una alternativa clara en caso que ocurriera lo que nos ha sucedido a nosotros; porque puede que un candidato tenga sólo seis y haya votos nulos, entonces estaríamos en impasse. Entonces dejar que la propia Constitución deje señalado el camino expreso a seguir después de determinada situación. Aunque estimo que si va haber reformas en ese punto, que la gestión del presidente del OJ no sea para un año sino se modifique.
P.: En la elección de presidente para el próximo período se evidenció aún más la existencia de dos grupos en la CSJ, además se percibe que existen intereses particulares y políticos dentro de este organismo, ¿qué respondería a esas críticas?
R.: Esa percepción es equivocada, toda vez que si vemos a qué intereses personales o qué más o qué menos gana un magistrado en el cargo de presidente. No es más que un voto dentro de los trece, todos tenemos las mismas calidades, podemos participar dentro de las diferentes cámaras; yo no vería interese personales. Ahora intereses políticos, yo no he visto que los haya; si hablamos de política partidista, no he visto que haya interese de mis compañeros, o de mi persona que es de lo que le puedo hablar.
P.: En otro tema, se habla de la saturación de proceso dentro del OJ y en el caso particular de los amparos, son miles los que aún no han sido resueltos, ¿qué tiene que decir sobre ese aspecto?
R.: La respuesta tendríamos que dividirla en varias partes: vamos a la forma: hay esa cantidad de amparos porque nosotros cuando venimos (en 2004) encontramos una gran cantidad acumulada, más todos los amparos que se han venido presentando después de esa fecha, la capacidad que se tiene de resolver esos procesos con el personal que hay y con la cantidad de magistrados que integran esa cámara, es bastante limitada. Estamos resolviendo cerca de 900 a mil amparos anuales, pero si entran mil 200 o mil 500, eso rebasa la capacidad que tenemos. Por eso pedimos una reforma a la ley de amparos, porque por cualquier motivo se presenta un amparo.
P.: Pero los litigantes recargan en la CJS la responsabilidad de rechazar de oficio un amparo frívolo.
R.: Creo que no es cuestión de echarnos culpa unos a otros, la situación es que en este momento, como Corte, no podemos rechazar ni un solo amparo sin darle trámite. A todos los amparos se les da trámite y si tienen algún error o no llenan los requisitos necesarios se pone un previo, la verdad el trámite del amparo es bastante simple pero se retarda por notificaciones o por acciones que se plantean aún dentro del mismo amparo.
Sería una ventaja si pudiéramos rechazar el amparo in límine (sin conocer), cuando no hay definitividad en él.
P.: ¿Han podido hacer algo con lo que tienen, es decir con la Ley actual?
R.: Sí, una de las cuestiones para agilizar el problema de los amparos, es devolviendo todos los antecedentes al juzgado de origen para que continúen el amparo cuando no se ha otorgado el amparo provisional y esa es una reforma que la Corte de Constitucionalidad planteó y lo hemos aplicado y eso nos ha ayudado a que no sigan planteando amparos por plantear, porque no se suspende el trámite, entonces no tiene ningún sentido.
P.: Las reformas a la Ley de Amparos no se han aprobado en el Legislativo, ¿cómo ven esa lentitud de aprobación?
R.: La verdad ya tiene bastante tiempo, pero hemos tenido ofrecimientos últimamente de que sí se la va a dar una continuidad a esta discusión y que la ley entraría de nuevo al pleno para que puedan aprobarla cuanto antes.
P.: En esta administración se han puesto en marcha otros proyectos de juzgados de 24 horas, pero en el caso de la capital se tiene un retraso de unas 15 horas, ¿se podría percibir que los juzgados han sido sobrepasados por la demanda?
R.: Nosotros no lo vemos así. Si revisamos las estadísticas de los juzgados de turno, nos damos cuenta que no hay tal saturación; lo que sucede es que la persona es detenida en el lugar que ocurren los hechos, generalmente en flagrancia, pero mientras se traslada a la Torre de Tribunales, la Policía hace el parte, se traslada al MP y luego ir al juzgado, pasan casi las seis horas que señala la Constitución, pero nosotros tenemos 24 hora más para poderlo escuchar, entonces estamos perfectamente dentro del plazo. Antes pasaba un fin de semana o una semana antes que el sindicado fuera escuchado por un juez. Se persiguió que en una hora o menos una persona resuelva su situación jurídica, ahora, qué ha pasado, qué están haciendo los juzgados, habrá que verificar cualquier retraso en la aplicación de justicia que estén haciendo estos juzgados de turno.
P.: Se dice que el edificio de la Torre de Tribunales está colapsado, ¿qué se hizo durante esta gestión en ese sentido?
R.: Cuando se comenzó esta Corte teníamos el plan de construir en Gerona el complejo penal, lamentablemente hubo retrasos y ya no se pudo concretar esa idea.
P.: ¿Y qué se piensa hacer en el último año?
R.: Estamos buscando adquirir uno o dos edificios en donde podamos ampliar la cobertura al público, poner nuevos juzgados y trasladar algunos de los que tenemos en la Torre, eso para tener la facilidad de remodelar aquí, poner salas de debate y dejar sólo el campo penal acá en la Torre. Construir es muy difícil, nos topamos mucho con las limitaciones urbanísticas, trámites de licitaciones que son muy largos y que ocupan casi un período de corte para hacerlos.
P.: Moviéndonos un poco de tema: este año se dieron una serie de medidas sustitutivas a personajes públicos (…), eso provocó críticas severas al Sistema de Justicia; uno de esos personajes indicó que se entregaba en el contexto del gobierno actual, ¿qué opinión tiene sobre ello?
R.: Las medidas sustitutivas están en el Código Procesal Penal, el artículo 264 señala en qué casos el juez puede otorgar o no estas medidas y también, desde luego, que goza cada juez; entonces, ni la Corte puede dar instrucciones, no digamos alguien fuera del OJ. Yo diría que la población no debería tomar estas críticas tan al pie de la letra puesto que si la ley establece los mecanismos y en qué casos se pueden o no otorgar estas medidas, no deberíamos alarmarnos sino, al contrario, estamos cumpliendo con la ley. Ahora si no se quieren dar medidas, entonces debe haber una reforma al Código Procesal y quitarlas.
P.: Entonces ¿cree que más que criticar la medida se fija la atención en a quién le otorgaron las medidas?
R.: Podríamos ir a revisar a los tribunales, hay muchas gentes a quienes se les han otorgado medidas, y que guardan una proporción igual o menor, pero no se critica porque no son casos políticos; se señala mucho en esos casos las medidas, pero cada quien que juzga tiene independencia para hacerlo y si no se está conforme, se tienen también otros recursos.
P.: ¿Entonces descarta que el Sistema de Justicia, en general, y los jueces, en particular, se dejen influenciar por contextos de esa naturaleza?
R.: Sí, yo definitivamente diría que no se dejan influir. Lo que pasa es que nuestro código actual es garantista, pero si no estamos de acuerdo con que nuestras leyes penales sean de ese tipo, hay que cambiarlas, pero eso sería retroceder a lo que nuestra doctrina moderna y todo el derecho contemporáneo plantean en ese sentido.
P.: Cambiando de tema. Esta Corte rechazó in límine, en particular, dos denuncias: la primera en contra de la cúpula del Tribunal Supremo Electoral; eso hizo percibir que había compadrazgos entre funcionarios, ¿qué responde a ello?
R.: La ley lo permite, se estudió el caso y se estableció por parte de la CSJ que era pertinente el rechazo in límine porque las denuncias no eran hechos que les constaran a los denunciantes; además, eran hechos no concretos, pues se decidió que la denuncia no tenía sentido y el tiempo nos ha dado la razón, atendiendo a que la CC ordenó que se reabriera, fue al Congreso, pero no hubo ninguna consecuencia dentro del proceso.
P.: El segundo caso fue la denuncia por racismo que interpuso Rigoberta Menchú en contra de los magistrados de la CC.
R.: De ese caso, no me recuerdo mucho. Lo que puedo afirmar es que en ningún momento ha habido esa actitud de compadrazgo o esa actitud de complacencia; en la Corte actual hemos tratado de fundamentarnos en derecho en todo lo que se resuelve y desde luego está cualquier acción en contra nuestra si no fuera así. Lo que buscamos es tener equidad y justicia y aplicar la ley atendiendo que somos jueces de derecho sin importar si es un personaje público o no lo es.
P.: ¿Cómo cambiar esa percepción?
R.: Que la población estuviera debidamente enterada de las razones que se tienen para las actuaciones dentro de este campo, porque se señala que hubo complacencia, que hubo compadrazgo; pero si las garantías están dadas y si cumpliendo la Constitución fallamos así, no hay razón de que se nos critique.
P.: Para ir finalizando, ¿cuáles son los logros que subrayaría durante este período?
R.: A partir de octubre de 2004, cuando esta Corte asumió, se han creado 40 juzgados. Se han creado judicaturas de primera instancia y de paz, se crearon dos salas de Corte de Apelaciones, se separaron los ramos de paz, de familia y laboral. Ya hay juzgados de la niñez en casi todos los departamentos. Además, los juzgados de turno.
P.: ¿Se postulará como magistrado para el próximo período?
R.: No. Cuando me postulé para el actual período, entendía que venía a trabajar aquí cinco años y es lo que he estado haciendo, y es lo que quiero hacer antes de concluir. Buscar la reelección, aquí la sociedad casi no lo acepta, entonces desde que inicié tomé la decisión de que no me iba a postular y no es una decisión actual sino que viene desde antes.
P.: ¿Cuáles son los planes que tiene?
R.: Siempre servir a la patria, ya sea en un puesto público o bien desde mi oficina.