Heroí­smo, valentí­a y autoestima


Las grandes y pequeñas decisiones que nos toca tomar en la vida dependen de nuestro coraje para enfrentarlas. Nuestra autoestima nos dicta la búsqueda de la verdad y la justicia para nosotras/os mismos y para los demás. Existen actos de heroí­smo y valentí­a que no son necesariamente espectaculares o realizados por personas superdotadas. Solamente son sucesos desde nuestros ideales, sueños, nuestras desventuras o nuestro espí­ritu altruista y que han llegado a convertirse en una realidad.

Dra. Ana Cristina Morales Modenesi
crismodenesi@gmail.com

En nuestro paí­s necesitamos imaginar, creer, confiar y establecer nuestros sueños como un producto venidero. Un resultado que nos traiga mayores satisfacciones, esperanzas, fe y autorrealización.

Ganándonos el respeto hacia nosotras/os mismos propiciamos el primer paso para luchar por nuestros sueños y para proyectarnos hacia un futuro mejor.

He leí­do que un héroe se forma en un solo dí­a, mientras que, una buena persona a través de toda la vida. Nuestra sociedad necesita de buenas personas, que piensen en el bienestar común, que hayan superado sus propias necesidades narcisí­sticas de quererlo todo para sí­ mismas, sin importarles si el fin justifica los medios. Séneca expresa: Desgraciado el paí­s que necesita héroes. Considero que este filósofo nos trata de decir que: en un paí­s es vital que existan las buenas personas, con voluntad de expresar y ejercer el bien. No personas que nos apabullen con ardientes discursos que se quedan en la nada.

Si cada una/o de nosotros tuviésemos el valor de expresar lo que pensamos, sentimos y vemos y tratáramos de ayudar a que las cosas cambien. Estarí­amos actuando con orgullo y dignidad ante la vida. Y esto último siento que por desgracia es algo que nos falta a la gente de nuestro paí­s. Entiendo que hemos vivido durante muchos años ante la impotencia, la injusticia, el dolor y el miedo a la muerte. Y por ello nos está costando levantarnos, nos ha sido frecuente escuchar frases tales como: «El que piensa muere», y bueno, nos tocó tratar de sobrevivir ante estas situaciones.

Pero la vida no requiere solamente ser sobrevivida, necesita pasión, encanto, respeto, dignidad, trabajo y lucha continua para la prosperidad, el amor, la autorrealización y nuestra identificación con nuestro paí­s. Sintiéndonos honrados de pertenecer al mismo y confiados de que unidos podremos reivindicar nuestro concepto de ser guatemaltecos y de permitir engrandecer a nuestra patria.

Hace poco escuché en una empresa, como los trabajadores de la misma se identificaban con los engranajes de una máquina, en la cual cada parte era de suma importancia. Ya que cada uno cumplí­a un papel cooperativo con otro y esto desencadenaba la ejecución y autorrealización de una buena labor.

La vida no es fácil y necesita valentí­a para ser vivida, lo que no significa ausencia de miedo. Analizando algunas frases de grandes famosos, podremos entender un poco más acerca del tema.

* Sólo en la fortuna adversa se hallan las grandes lecciones del heroí­smo.

* Aprender a esperar siempre sin esperanza; es el secreto del heroí­smo.

* Un héroe es todo aquel que hace lo que puede.

* El verdadero heroí­smo está en transformar los deseos en realidades y las ideas en hechos.

* La verdadera medida de nuestra valí­a se compone de todos los beneficios que los demás han obtenido de nuestro éxito.

Y quisiera recalcar en una última frase, descrita por el psicólogo francés, Gustavo Le Bon (1841-1931) que dice: «Las voluntades débiles se traducen en discursos; las fuertes en actos». Que encaja de una manera directa para muchos de nuestros dirigentes.

Pido favor, que todas las personas inmersas en nuestro paí­s, participemos en un proceso de reflexión que nos ayude a levantarnos a nosotras/os mismos, a nuestras familias y sobretodo a nuestra patria que requiere su dignificación. Cada uno de nosotras/os es significativo y primordial para acceder a modificaciones sociales que conlleven a fortalecer nuestra autoestima como guatemaltecas/os que somos.