Hermoso comentario para mi libro Exégesis del Alma (II)


grecia-aguilera-2012

Prosigue Carmen Matute: “Único en su género, está compuesto de nueve deliciosos poemas que nos sumergen en un mundo pleno de romanticismo, iniciando con un epígrafe que dice así: ‘Mitiga las penas de amor, el susto, el dolor y otras dolencias tan antiguas como modernas.’ Al usar el adjetivo ‘delicioso’ para calificar los poemas que integran el Recetario lírico, creo haber encontrado la palabra exacta para estos poemas exquisitos, como tales, y como ‘recetas’.

GRECIA AGUILERA


En mi opinión, la palabra ‘delicia’, que significa: ‘Placer muy intenso del ánimo./ Placer sensual muy vivo./…’ viene entonces a ser casi un sinónimo de estos poemas ligeros, llenos de gracia, que nos alejarán de las penas amorosas y otros dolores del alma. Grecia, al igual que los antiguos alquimistas, nos brinda sus ‘recetas’ inocentes, llenas de fantasía y lirismo, para curar los males del espíritu. Y cuando las recetas están concluidas, nuestra poetisa agrega que deben degustarse escuchando música que contribuirá al deleite total, el de los sentidos y el espíritu. A veces nos insta a escuchar un scherzo de Chopin, otras, un concierto de Mozart, o el ‘Sueño de Amor’ de Liszt. Luego la música sugerida cambia hacia la modernidad del jazz, vital, hondo y apasionado, y debemos entonces escuchar a John Coltrane y su saxo, o a otros músicos geniales, como Chet Baker y Oscar Peterson, hasta llegar a nuestra propia música, esa bella composición de Valverde creada para ejecutarse en marimba, ‘Noche de luna en las ruinas’. En esta gama de sugerencias musicales, de nuevo Grecia nos muestra la diversidad de sus gustos e intereses ya que es una apasionada conocedora de la música, desde la clásica hasta el ya mencionado jazz. ‘La poesía no se explica, porque se vuelve trivial’ afirmó el chileno Pablo Neruda. De manera que el valor de estos versos, al igual que toda poesía, se revelará mejor por medio de la lectura y no del análisis. Escuchemos entonces, la voz de Grecia, que en versos escritos en un lenguaje cuidadoso, elegante y sobrio, nos da la siguiente ‘receta’ en su poema ‘Dátiles y almendras al atardecer’: ‘Se coloca/ en bella porcelana/ dátiles cortados/ en trozos delicados/ disponiendo/ en lasquillas/ suavemente las almendras.// Esparcir sobre el confite/ fino polvo de canela/ agregando a las porciones/ dulces guindas/ nueces/ y hojas de hierbabuena.// Añadir si así desea/ triángulos de piña/ de manzana/ pasas y frescas uvas/ en decorado rededor.// Satisface los sentidos/ anima la razón/ aquieta el espíritu/ serena el corazón.// Hilvanando los minutos/ el ambiente armoniza/ aquel concierto/ 23 del genio Mozart/ filigrana refulgente/ melodía celestial.’ Difícil es escoger el poema que más nos atrae, pero ‘Albaricoques en miel’ despide una luz de piedra preciosa que se manifiesta en la brevedad de sus versos que nos ofrecen mitigar un disgusto de amor, mientras escuchamos la romántica música de Chopin: ‘Damascos ya mondados/ sin semilla y bien cortados/ con agua cristalina/ en flama ardiente cocinar/ agregando en gotitas/ una copa colmadita/ de sagrado viñedo otoñal.// Endulzar con miel de abeja/ dejar unos minutos/ que suavicen las frutillas.// Degustar el dulce postre/ en fina escudilla de cristal/ al momento de brotar/ la alborada o el albor.// Se deleitan los albérchigos/ tres días antes/ de la víspera lunar/ evocando a Chopin/ el Scherzo segundo/ piano enamorado/ -Opus31-/ de alma angelical.’ Con esta pequeña colección de poemas del Recetario lírico, cierra Grecia Aguilera Radford su tercer poemario, dejándonos en el alma y en los sentidos una sensación plena de registros diferentes entre los cuales siempre encontraremos algo hermoso, la propia esencia de la poetisa en su búsqueda constante de la verdad y la belleza.”