Es impresionante el celo que muestra el Ministro de Salud Pública para pelear por la asignación presupuestaria que necesita para el año entrante y que no ha sido cubierta en el proyecto elaborado por los técnicos de Finanzas Públicas. Con abundantes razones, el titular de la cartera explica que los hospitales están trabajando ahora con concepto de gratuidad, en observancia del mandato constitucional, y que por lo tanto y para impulsar nuevos y más efectivos programas, requiere mucho más dinero del que le están asignando.
En realidad la petición del Ministerio duplica prácticamente lo asignado y por ello dice que no es suficiente lo propuesto. Según el doctor Ovalle, para el próximo año le están restando Q350 millones con respecto a lo que tuvo a su disposición en el 2010, lo cual le parece todavía más inaceptable. En otras palabras, no sólo no le dieron lo que pedía, sino que le rebajaron Q350 millones con relación a lo asignado este año.
Ahora bien, no olvidemos que el mismo doctor Ovalle tuvo una manga muy ancha cuando aceptó que del presupuesto de Salud Pública se hicieran transferencias a favor de Cohesión Social y eso nos hace preguntar cómo es que ahora muestra tanto celo por los recursos que necesita, cuando al disponer de ellos consideró que le sobraban, única razón que puede darse para justificar una transferencia de fondos que mermó la capacidad financiera del Ministerio.
Siempre nos saldrán con la perogrullada de que las transferencias se refieren a «techos presupuestarios» y no a recursos líquidos disponibles para su inversión. Pero si no fuera porque se quieren gastar el dinero, para qué jocotes van a estar haciendo transferencias, lo que significa que al mover los «techos» están permitiendo que se mueva el dinero líquido que será utilizado para fines distintos a los que estableció el Congreso cuando aprobó el presupuesto que, en este caso, fue el de 2009 con las ampliaciones que se han dado para este ejercicio.
Es como que el Ministro de Gobernación se queje de la falta de asignación presupuestaria. Si cuando la tuvieron la hicieron feria para quedar bien con quien manda en el Gobierno, a cuenta de qué tenemos que atender ahora sus razones si, lo más probable, en el curso del año entrante volverán a dejar que les metan mano en sus partidas para transferirlas a donde sirven para los fines políticos del partido de Gobierno y su proyecto presidencial. Por eso es que creemos que tienen que ser cuidadosos cuando se muestran tan magnánimos para complacer a quien tiene la sartén por el mango.