Hay genocidio


«Palestina está sufriendo en el exilio, la opulencia de Israel, por un gobierno prepotente, preparado para la guerra, por tú ya sabes quien». .. Intifada, Ska-p.

Lourdes ílvarez
usacconsultapopular@gmail.com

Sus fotografí­as, evidencias mudas, frí­as y siniestras, sólo pueden aguardar. Un tí­tulo parecido a ¿qué podemos hacer? ocupa el espacio de asunto y su remitente «desconocido» lo ubica en la bandeja de correos electrónicos spam.

«La operación no fue concluida, necesitábamos dos o tres dí­as más de ataques constantes», revela espantosamente el texto que al inicio del correo se comienza a leer. Es otro desconocido quien hace tales declaraciones y del cual, esta vez, se sabe únicamente que es militar.

El impacto visual es devastador. Como si se tratase de un exhibidor de objetos de colección, las fotografí­as muestran a soldados israelí­es posando junto a los cadáveres de niños, mujeres y ancianos palestinos masacrados.

Algunos medios nacionales del dí­a confirman que el «desconocido» es uno de tantos jefes de unidad, en el grado de tenientes coroneles, quienes al regresar a su vida civil ejercen como maestros, doctores, arquitectos y quienes, además, tienen terminantemente prohibido revelar su identidad para evitar ser acusados de crí­menes de guerra.

Un crimen de guerra se comete al violentar el Derecho Internacional Humanitario y según organizaciones de derechos humanos, sobre el gobierno sionista de Israel pesa el haber utilizado fósforo blanco en ataques contra civiles, bombardeos especí­ficos a centros educativos, almacenes de asistencia alimentaria, hospitales y edificios residenciales.

Si bien, al momento ya se tiene un recuento que arroja la cifra de población palestina asesinada a más de mil 300, seis mil heridos, cuatro mil viviendas completamente destruidas y 17 mil inhabitables, sin mencionar a los desplazados, los desaparecidos, las viudas y los huérfanos, no puede obviarse que además de la asistencia por parte de otras naciones, también urge una enérgica condena contra el Estado de Israel por tales crí­menes.

Es indignante que militares «desconocidos» y amparados por autoridades asesinas declaren que «está ofensiva está lejos de ser la última. No es el final de la historia. Tenemos la capacidad y podemos volver a hacerlo de nuevo, no hay prisa».

Sí­ se cometieron crí­menes de lesa humanidad contra la población civil palestina, sí­ hay genocidio y sí­ se contó con la complicidad de otros Estados en esta masacre que nunca podrí­a calificarse de guerra.

No basta con sumarse a la condena contra el genocidio sufrido por el pueblo palestino, se debe exigir que los gobiernos sancionen al Estado israelí­ verdugo, que con toda impunidad promueve el exterminio de un pueblo completo.