¿Hay cómplices de ladrones en los bancos?


Marco Tulio Trejo Paiz

Increí­ble pero cierto, dicen algunas personas que a lo mejor están en dominio de la realidad de realidades en cuanto a lo que viene ocurriendo en los bancos contra las personas que retiran fondos.

Consideran que en los bancos del sistema (no en todos) hay empleados de las diferentes jerarquí­as que parecen estar en complicidad con los ladrones que asaltan a hombres y mujeres que retiran dinero de tales entidades, gracias a los teléfonos celulares que han llegado a ser armas de dos filos…

Se tiene conocimiento en los medios de comunicación (por referencias o denuncias de quienes han sido ví­ctimas de asaltantes tan pronto como han abandonado los bancos donde tienen cuentas de depósitos o que han cobrado cheques) de que los malhechores los obligan, bajo serias amenazas, a que les entreguen tales o cuales sumas de dinero, y la precisión con que mencionan las cantidades de lo retirado les ha llamado la atención y creen que hay informadores remunerados en la oscuridad que se mantienen en comunicación, por la ví­a telefónica, con los delincuentes.

En los medios policiales también se opina que empleados de algunos bancos del sistema están en contubernio con los ladrones de la calle para despojar a las personas que sacan metálico de sus ahorros o mediante el cobro de los respectivos documentos de cambio.

Los funcionarios responsables del normal funcionamiento de las instituciones en mención deben mantenerse ojo al Cristo para evitar desprestigio y a la vez las garfadas contra el público en general.

Ya son muchos los casos de que los individuos que, en vez de trabajar honradamente, andan a caza de las personas que salen de los bancos con lo que con sacrificio y previsoramente han hecho depósitos o ahorros en las unidades bancarias de la capital y de otras ciudades de la república.

Nadie ignora que la inseguridad asoma su pavoroso rostro por todos lados a lo largo y a lo ancho del territorio nacional, y eso es una consecuencia de toda una serie de factores sumamente desfavorables, por demás negativos, que afectan a moros y cristianos en esta pobre Guatemala de la Asunción y de los bandoleros de todo pelaje, a causa de la impunidad galopante y de la ingobernabilidad.