Increíble pero cierto, dicen algunas personas que a lo mejor están en dominio de la realidad de realidades en cuanto a lo que viene ocurriendo en los bancos contra las personas que retiran fondos.
Consideran que en los bancos del sistema (no en todos) hay empleados de las diferentes jerarquías que parecen estar en complicidad con los ladrones que asaltan a hombres y mujeres que retiran dinero de tales entidades, gracias a los teléfonos celulares que han llegado a ser armas de dos filos…
Se tiene conocimiento en los medios de comunicación (por referencias o denuncias de quienes han sido víctimas de asaltantes tan pronto como han abandonado los bancos donde tienen cuentas de depósitos o que han cobrado cheques) de que los malhechores los obligan, bajo serias amenazas, a que les entreguen tales o cuales sumas de dinero, y la precisión con que mencionan las cantidades de lo retirado les ha llamado la atención y creen que hay informadores remunerados en la oscuridad que se mantienen en comunicación, por la vía telefónica, con los delincuentes.
En los medios policiales también se opina que empleados de algunos bancos del sistema están en contubernio con los ladrones de la calle para despojar a las personas que sacan metálico de sus ahorros o mediante el cobro de los respectivos documentos de cambio.
Los funcionarios responsables del normal funcionamiento de las instituciones en mención deben mantenerse ojo al Cristo para evitar desprestigio y a la vez las garfadas contra el público en general.
Ya son muchos los casos de que los individuos que, en vez de trabajar honradamente, andan a caza de las personas que salen de los bancos con lo que con sacrificio y previsoramente han hecho depósitos o ahorros en las unidades bancarias de la capital y de otras ciudades de la república.
Nadie ignora que la inseguridad asoma su pavoroso rostro por todos lados a lo largo y a lo ancho del territorio nacional, y eso es una consecuencia de toda una serie de factores sumamente desfavorables, por demás negativos, que afectan a moros y cristianos en esta pobre Guatemala de la Asunción y de los bandoleros de todo pelaje, a causa de la impunidad galopante y de la ingobernabilidad.