Haití­ llega a 2011 sumido en crisis polí­tica


Sumido en la aletargada recuperación tras el terremoto que destruyó la capital y sin contener una epidemia de cólera, Haití­ comienza el 2011 en medio de una crisis polí­tica que mantiene indefinida la elección de un nuevo presidente que permita impulsar la reconstrucción del paí­s.


«Haití­ necesita estabilidad, un gobierno estable que se enfoque en los verdaderos problemas», como la reconstrucción, la salud y la seguridad, dijo a la AP Albert Ramdin, secretario general adjunto de la Organización de Estados Americanos para Haití­.

Afirmó que todos los actores deben enfocarse en celebrar el 16 de enero la segunda vuelta de los comicios presidenciales, como una forma de encontrar esa estabilidad.

La definición del sucesor del presidente René Preval, cuyo mandato concluye el 7 de febrero, atraviesa por un punto muerto matizado por protestas y hechos de violencia que además amenazan con obstruir la distribución de ayuda a los damnificados del terremoto y la asistencia sanitaria contra el cólera que ha provocado más de 2.110 muertes y ha afectado a casi 100.000 personas.

La Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití­ (CIRH) espera que para octubre del 2011 se haya removido apenas el 40% de los escombros dejados por el terremoto del 12 de enero de 2010 y unas 400.000 personas, de los 1,3 millones de damnificados, puedan abandonar las carpas improvisadas en las que viven desde el sismo.

El terremoto de magnitud dejó 300.000 muertos y es considerado una de las mayores tragedias de la humanidad en los últimos 50 años.

Ramdin y varios organismos internacionales temen que el conflicto electoral y la indefinición del nuevo gobierno tengan un impacto negativo en la reconstrucción del paí­s y en la lucha para contener el cólera.

Violentas protestas callejeras emergieron luego que poco más de una semana después de los comicios del 28 de noviembre el Consejo Electoral Provisional anunció los resultados preliminares que colocaban a la ex primera dama Mirlande Manigat y Jude Celestin como los dos candidatos más votados, entre los 19 contendientes, y con derecho a pasar a la segunda ronda.

El popular músico y candidato presidencial Michel Martelly, «Sweet Mickey», ha mantenido su llamado a protestar contra los resultados que lo ubican, con menos de 1% de los votos por debajo de Celestin, en el tercer puesto y sin posibilidad de ir a la segunda vuelta.

Celestin, que recibe el respaldo de Preval, es el único conforme. Manigat tampoco reconoce los resultados de la elección y se opone al recuento de votos por considerar que no hay garantí­as de transparencia.

La situación polí­tica «está afectando la repuesta al cólera», aseguró a la AP Stephanie Bunker, de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU.

Bunker detalló en un correo electrónico que las protestas poselectorales obstaculizaron el movimiento del personal humanitario, la distribución de agua y equipos y el traslado de los pacientes pare recibir atención médica en varias partes del paí­s.

La volatilidad polí­tica también afecta la distribución de ayuda, de agua y de materiales de higiene a los 1,3 millones de damnificados del terremoto que aún viven en improvisadas carpas, insistió Bunker.

Ante los temores de la comunidad internacional, el primer ministro Jean Max Bellerive dijo recientemente que el trabajo de la CIRH «va a ir hacia adelante, sin importar los resultados de las elecciones».

Para el ex mandatario estadounidense Bill Clinton, quien copreside la CIRH, la solución a la crisis electoral sí­ es vital en la reconstrucción del paí­s. «Me serí­a mucho más fácil hacer lo que hago», señaló en una reciente reunión d4 la Comisión.

Recordó que la elección legí­tima de un nuevo presidente le permitirí­a con más facilidad «acudir ante los donantes y conseguir su compromiso», así­ como «conseguir nuevos inversionistas para crear una nueva economí­a» en Haití­.

La lentitud del proceso de reconstrucción no se debe sólo a la situación polí­tica de Haití­, sino también a la burocracia de la CIRH para aprobar proyectos, como reconoció el propio Clinton luego de recibir quejas de los donantes y del propio gobierno haitiano.

Según cifras del CIRH, durante el segundo semestre del 2010 el fondo fiduciario para la reconstrucción de Haití­ sólo captó 265,2 millones de dólares y espera recibir otros 214 millones entre enero y junio de 2011.

Esos montos apenas representan el 10% de los 5.300 millones de dólares prometidos para el periodo 2010-2011 durante la conferencia de donantes celebrada en marzo de 2010 en Nueva York.

«Es inconcebible» que un año después del sismo, sólo se pueda remover 40% de los escombros, pero «debemos ser honestos», reconoció Clinton al escuchar las crí­ticas de la comunidad de donantes y al pedirles al mismo tiempo menos burocracia para debatir y aprobar proyectos.

El nuevo presidente se enfrentará un mar de problemas y la oportunidad de supervisar la entrega de miles de millones de ayuda aún no entregada, heredará un paí­s atrapado entre su despedazamiento y su reconstrucción. El 1 de enero, los haitianos celebrarán, de la mejor forma en que puedan, el aniversario 206 de su independencia. Lo que ocurran luego nadie lo sabe.