Haití­ ahora es más seguro pero igual de miserable


FOTO LA HORA: THONY BELIZAIRE/AFP

Un soldado de las Naciones Unidas hace guardia en una región azotada por las condiciones de hambre.» title=»FOTO LA HORA: THONY BELIZAIRE/AFP

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<p>Cinco años después del inicio de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití­ (Minustah) el paí­s vive con mayor seguridad y la situación polí­tica, aunque frágil, es más estable, pero la mayorí­a de sus 9 millones de habitantes sigue en la más absoluta miseria.</p>
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UN haitiano eleva sus plegarias pidiendo por las condiciones del paí­s en donde los pobladores sufren las inclemencias de la pobreza.» title=»FOTO LA HORA: THONY BELIZAIRE/AFP

UN haitiano eleva sus plegarias pidiendo por las condiciones del paí­s en donde los pobladores sufren las inclemencias de la pobreza.» style=»float: left;» width=»250″ height=»166″ /></p>
<p>Con más de 9.000 miembros (7.000 militares), la Minustah cumplió el 1 de junio su primer lustro, iniciado con una violenta recepción de parte de partidarios del ex presidente Jean Bertrand Aristide y pandillas de delincuentes y ex militares, y terminado con la aceptación de la gente de a pie.</p>
<p>Las imágenes de automóviles ardiendo y linchamientos que recorrieron el mundo en 2004 no han desaparecido de la vida de los haitianos, pero ahora son esporádicas.</p>
<p>Todaví­a se observan rastros de aquellos combates: paredes perforadas por disparos, o «puntos fuertes», como los militares llaman a los sitios que arrebataron a las pandillas y que ahora ocupan para marcar presencia en zonas difí­ciles.</p>
<p>El actual es un equilibrio precario, y todos parecen saberlo. En voz alta o voz baja, los haitianos reconocen que las fuerzas oficiales -poco entrenadas y mal equipadas- no serí­an capaces de mantener el orden.</p>
<p>Si los carros blancos con la inscripción «UN» (Naciones Unidas) dejan Haití­, la barbarie podrí­a volver a estallar, por cuenta de la violencia polí­tica siempre latente o de grupos de traficantes de drogas diseminados entre la población, cuyo accionar es hoy más discreto.</p>
<p>Es esta «normalidad» la que precisamente permite recorrer y ver de primera mano la terrible situación en la que vive la mayorí­a de los habitantes de Haití­, el paí­s más pobre de América y uno de los más pobres del mundo, donde no hay electricidad y el agua potable o una consulta con un médico son lujos que pocos pueden permitirse.</p>
<p>«Nosotros estamos aquí­ para asegurar una condición (de seguridad) de forma que otras agencias, otras instituciones, inclusive el gobierno, puedan y deban trabajar para llevar al paí­s a una condición de autosustentabilidad, de forma que traiga resultado a una población que todaví­a continúa extremadamente miserable», dijo el comandante militar de la Minustah general brasileño Floriano Peixoto.</p>
<p>Pero «la seguridad, aunque sea una condición fundamental para el desarrollo, no llena la barriga, no alimenta el hambre, no da empleo directo. Quien hace eso es el gobierno, son las instituciones del paí­s», afirmó Peixoto, para quien es indispensable el apoyo de la comunidad internacional para fomentar el desarrollo que permita «sustentar esta condición de seguridad».</p>
<p>El 14 de abril pasado, paí­ses donantes prometieron en Washington ayudar a Haití­ con 324 millones de dólares. Al 19 de junio, ni un dólar de ese total habí­a llegado a un paí­s en el que todo está por hacer, desde el saneamiento básico hasta los hospitales.</p>
<p>El 80% de la población haitiana vive con menos de 2 dólares por dí­a, la mortalidad infantil roza el 60% y el desempleo rebasa el 70%, según datos de la agencia central de inteligencia estadounidense (CIA) y la Minustah. La mayorí­a de las personas vive del comercio informal.</p>
<p>En un intento por aumentar el volumen de ayuda, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, apeló a la influencia y popularidad del ex presidente estadounidense Bill Clinton (1992-2000), a quien nombró en mayo como su enviado especial para Haití­.</p>
<p>Mientras la ayuda llega en cuentagotas, las únicas obras con las que pueden contar los haitianos son las que realiza la Minustah: algunos puentes, tramos de carretera o depósitos de agua potable, cuyo objetivo principal es dar las condiciones para su propio trabajo, pero que también sirven a la población.</p>
<p>La Minustah tiene a su cargo no solo la seguridad interna sino también la vigilancia de fronteras, una tarea fundamental por la posición estratégica de la isla La Hispaniola, que Haití­ comparte con República Dominicana.</p>
<p>«Haití­ es un paí­s de tránsito de droga, por mar o en aviones que llegan de Colombia y Venezuela. Aquí­ los aviones paran en pistas clandestinas, se reabastecen y siguen, con droga que tiene como destino Estados Unidos, porque no les da la autonomí­a», explicó una alta fuente de la Minustah que habló a condición de no ser identificada.</p>
<p>Compuesta por efectivos de unas 50 nacionalidades, la Minustah vio su mandato renovado varias veces y permanecerá en Haití­ a priori hasta 2011, tal vez para ese momento con una misión volcada a la reconstrucción.</p>
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NíšMEROS La Misión


La Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití­ (Minustah) asumió el control de la seguridad en el paí­s el 1 de junio de 2004, y su mandato ha sido renovado hasta cumplir cinco años en 2009.

Este es un resumen de los principales datos de la Minustah al 30 de abril de este año, según información oficial de la ONU.

INSTALACIí“N

La instalación de la Minustah, quinta misión de la ONU en Haití­ desde 1993, fue en reemplazo de una Fuerza Multinacional Provisional (FMP) que se desplegó después de los enfrentamientos armados que precedieron la salida del poder de Jean Bertrand Aristide el 29 de febrero de 2004. Aristide habí­a sido electo en 2000, tras unos comicios fuertemente cuestionados en los que votó alrededor de 10% de los habilitados. La Minustah se creó por resolución 1542 del Consejo de Seguridad de la ONU del 30 de abril de 2004. Desde febrero de ese año Aristide se encuentra fuera del paí­s.

TOTAL DE PERSONAL de la Minustah

– 9.072 uniformados: 7.046 soldados y 2.026 policí­as

– 498 funcionarios civiles extranjeros

– 1.221 funcionarios nacionales

– 196 voluntarios de la ONU

PRINCIPALES AUTORIDADES

– Jefe de la Minustah: Representante especial del secretario general de la ONU, Hédi Annabi (Túnez)

– Comandante militar de la Minustah: General de división Floriano Peixoto (Brasil)

FINANCIAMIENTO

El último presupuesto que permitió a la Minustah funcionar entre el 1 de julio de 2008 y el 30 de junio de 2009 alcanzó los 601,58 millones de dólares.

Los paí­ses que participan de la misión reciben pagos preestablecidos de la ONU por cada unidad de equipamiento (vehí­culos militares y de transporte, fusiles y armamento en general) y efectivos.

Además, algunos paí­ses –como es el caso de Brasil, que aporta el mayor contingente militar de la Minustah– hacen contribuciones monetarias adicionales, indicaron a la AFP fuentes de la Misión.

PAISES QUE PARTICIPAN

– Con personal militar: Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Croacia, Ecuador, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Guatemala, Jordania, Nepal, Paraguay, Perú, Sri Lanka y Uruguay.

– Con personal policial: Argentina, Benin, Brasil, Burkina Faso, Camerún, Canadá, Chad, Chile, China, Colombia, Costa de Marfil, Croacia, Egipto, El Salvador, España, Estados Unidos, Rusia, Filipinas, Francia, Granada, Guinea, Jordania, India, Italia, Jamaica, Madagascar, Malí­, Nepal, Ní­ger, Nigeria, Pakistán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Ruanda, Rumania, Senegal, Togo, Turquí­a, Uruguay y Yemen.

El personal militar forma parte de los denominados «cascos azules» de la ONU.

La Minustah sufrió 44 bajas desde el inicio de su trabajo en 2004.