Los medios de comunicación realizan una serie de campañas publicitarias que se repiten año con año. En enero es «el regreso a clases»; en febrero es «el mes del amor»; en marzo y abril «el verano»; en mayo «el mes de la madre»; junio «el mes del padre», y así sucesivamente hasta llegar al «mes más lindo del año»: Diciembre.
Todas estas campañas tienen un objetivo puramente comercial, y les sirve como base para toda la propaganda de aquellos anunciantes cuyos productos se ajustan a estas «ocasiones especiales». Las fechas cobran tanta relevancia en la audiencia, que también marcan la agenda noticiosa, pues también los reporteros van a buscar la noticia de qué tanto están comprando.
Soñando un poco, pensaba lo positivo que sería que con el mismo ímpetu que se promueven estas «ocasiones especiales» de cada mes se impulsara por ejemplo, una campaña en enero por «el día de la no violencia y la paz», que es el día 31, en conmemoración de la muerte de Mahatma Gandhi; en febrero otra campaña por el día nacional de la dignidad de las víctimas del conflicto armado, que es el día 25, y de esta forma ratificar la importancia de recuperar la memoria de nuestro pueblo, y de hacer que la justicia funcione. En marzo, otra campaña por el día contra la discriminación racial, que es el día 21. Fechas importantes y que poco se conocen.
En esta incipiente democracia que tenemos en el país, y tan monopolizada por unos cuantos grupos de influencia, los medios de comunicación aún enfrentan varios desafíos en la construcción de una democracia y de una sociedad con más bienestar. Más allá de ser informantes, los medios de comunicación en la democracia deben ser interlocutores de las demandas de la población, y al mismo tiempo, fiscalizadores de las acciones estatales, y ser servidores públicos. Y apoyar en la formulación de propuestas.
Escuchaba un programa de radio el Domingo de Resurrección que cubría «el retorno de los veraneantes a la capital», y señalaban que había mucho congestionamiento en la Costa Sur, desde Patulul. Las personas llamaban para recomendar a los automovilistas tomar la carretera que sale a Godínez, y bajar por la carretera Interamericana. Me parecía muy útil, pero los medios de comunicación podrían haber sido más pro-activos y comunicarse con la Policía para preguntar si estaban brindando condiciones de seguridad, ante tal emergencia, en ese tramo, pues se conoce que es peligroso. A ese tipo de servicio público me refiero, e incluso haría el programa más atractivo, haciendo la llamada al aire.
En la presentación del Acuerdo Nacional para el Avance de la Seguridad y la Justicia que presentaron los tres poderes del Estado, me pareció que entre los grandes ausentes se encontraban los medios de comunicación, no como difusores de la noticias, sino como posibles protagonistas en el tema, además de algunas organizaciones sociales con experiencia en el tema de seguridad ciudadana.
Ante esta problemática que nos aqueja, como es el tema de la seguridad, los medios de comunicación podrían lanzar una gran campaña de comunicación que empate con las iniciativas para frenar la violencia que pudieran tener las autoridades. Asimismo, en la labor noticiosa, indagar con expertos nacionales e internacionales sobre posibles soluciones para enfrentar la violencia.
Se escuchan «slogans» en los medios referidos a la paz y contra la violencia, pero hace falta ir más allá en las iniciativas para aportar soluciones contra este flagelo. Ojala estas ideas no caigan en saco roto.