Haciendo historia


La elección presidencial de los Estados Unidos en este año 2008 ha hecho ya historia no sólo por la participación de un candidato negro a la Presidencia y de una mujer a la Vicepresidencia, sino especialmente por el contexto de la crisis económica que en buena medida hace recordar el hito histórico de la gran crisis de 1929 y que demandará al futuro gobernante un extraordinario talento para facilitar la recuperación.


Nunca se habí­a realizado una elección presidencial justo cuando la economí­a hace crisis; tras la Gran Depresión del 29, los norteamericanos tuvieron tres años para elegir presidente mientras que ahora la decisión polí­tica llega una semana después de que la Bolsa de Valores terminó el peor mes de toda su historia y cuando los economistas ya no discuten sobre si hay o no recesión en Estados Unidos sino que se cuestionan cuánto tiempo durará la misma.

Obviamente todo ello ha tenido un profundo impacto en el comportamiento del electorado, sobre todo porque la conducción errática del paí­s en los últimos ocho años se considera como parte esencial de la crisis; baste recordar que al asumir la Presidencia George Bush encontró las finanzas nacionales saneadas y con superávit y ahora las dejará con el mayor déficit de toda la historia. Si a ello se agrega la embarcada que le dio al paí­s en una guerra insensata que tuvo más caracterí­sticas de una vendetta personal que de una decisión de Estado en el marco de la lucha contra el terrorismo, se tiene que entender que hay en Norteamérica un sentimiento que genera por fuerza el voto de castigo y eso abre las puertas para la primera elección de un negro a la Casa Blanca.

Todo el proceso ha tenido momentos importantes que marcan la historia, puesto que la fuerte participación de Hillary Clinton como la primera mujer que libra una batalla de tal envergadura por la Presidencia de Estados Unidos fue un hecho tan relevante como la nominación de Obama. Y aunque al final terminó pasándole la factura, la decisión de McCain de llevar de compañera de fórmula a una mujer constituye otro detalle especial de estos comicios.

La lógica indica que ante el desastre actual y el cansancio de los norteamericanos por las polí­ticas equivocadas de los republicanos, los demócratas deberán ganar tanto el Ejecutivo como el control pleno del Congreso. Todo ello es posible por virtud de los desaciertos de Bush que asfaltaron el camino para lo que en condiciones normales todaví­a serí­a impensable, es decir, la elección de Obama que será producto de un vuelco espectacular derivado del cansancio del pueblo tras uno de los peores gobiernos de la historia