Hacia un regenerado Partido conservador en Guatemala


¿Necesitamos un regenerado Partido Polí­tico conservador en el paí­s? Estoy convencido que sí­. ¿Qué valores deberí­a de tener este regenerado Partido Polí­tico? Trataré de hacer una aproximación y una propuesta concreta.

Mariano Rayo
Diputado Unionista

Sin lugar a dudas hay un vací­o en la derecha polí­tica guatemalteca, porque desde hace muchos años nos martillaron que tení­amos que ser polí­ticamente correctos, y que por tanto, cualquier discusión sobre el tema era inapropiada e improcedente. Sin embargo, los acontecimientos recientes y lo ocurrido en la primera década del presente siglo, afianzan mi convicción de que hay que volver a marcar la cancha de una manera clara, contundente y sin dudas de su pensamiento y acción.

La derecha polí­tica está en contra del paternalismo del Estado benefactor, por más responsabilidad propia y por la defensa de la propiedad. La derecha está a favor de la Patria digna y del respeto a Dios. La derecha protege los valores tradicionales de la Familia y está a favor de un sistema educativo de acceso universal que otorgue la igualdad de oportunidades. En pocas palabras: la derecha polí­tica tiene que asumir el papel de promotor, y en su caso, de defensor de la Clase Media.

La Clase Media guatemalteca ha sido olvidada, golpeada, denigrada y vilipendiada en los primeros diez años de este siglo. Llegó el momento de volver a sacar pecho por esa Clase Media, y ponerse al frente en su defensa.

La primera tarea asignada a un regenerado Partido Polí­tico conservador, es decir clara y abiertamente, todo aquello que la prensa «progresista» del paí­s ha prohibido, por haberlo catalogado como polí­ticamente incorrecto. Más que ideas, se necesita valor, porque en el debate público, no hay igualdad de condiciones. La prensa «progresista» corteja a la izquierda y ataca a la derecha. Pero lo interesante del caso es que académicos, periodistas e intelectuales que se autodefinen como progresistas, no forman parte de la izquierda polí­tica, sino se amparan en ella para recibir un salario.

Tanto ha sido el martilleo desde esos sectores «progresistas», que hoy han hecho casi una realidad, la falsa relación: conservador=reaccionario=fascista=opresor. Este mazo está suspendido sobre todo aquel que no se ajuste a los parámetros de lo polí­ticamente correcto impuesto por los «progresistas». Dicho de otra manera, si se expresa una opinión que a la izquierda no le gusta, se tacha y se condena al autor, aún cuando estas opiniones no correspondan a la derecha, basta con que a la izquierda no le guste.

Escribió Ortega y Gasset, que la acción polí­tica consiste en tener una idea y un proyecto claro para el desarrollo vital de una nación. Para pensar y actuar se precisa por tanto un proyecto, un criterio y unos valores, y la voluntad precisa para llevarlos a cabo.

Habiendo comprendido lo anterior, es necesario subrayar los valores sobre los que un regenerado Partido Polí­tico conservador construye su plataforma polí­tica: creer y respetar a Dios; amar y estar dispuesto a dar todo por la Patria; defender la Libertad por sobre todas las cosas.

Lo anterior tiene que complementarse con un respeto a la persona, tolerancia, equidad y solidaridad hacia el prójimo.

La conquista del futuro requiere ideas sólidas, convicciones e ilusión para llevar a cabo el proyecto polí­tico conservador. Por ello es tiempo de recuperar ideas y conceptos con vocación universal, más allá del leve particularismo o del programa para la mera ocasión, para salir del paso. Sin valores, sin estrategia, sin programa, sin ideas y sin esperanza es imposible la regeneración, la renovación y el éxito.

PS: mi solidaridad con Carlos Vielmann, Erwin Sperisen, Alejandro Giammattei y Javier Figueroa sujetos a un insoportable linchamiento.