¿Necesitamos un regenerado Partido Político conservador en el país? Estoy convencido que sí. ¿Qué valores debería de tener este regenerado Partido Político? Trataré de hacer una aproximación y una propuesta concreta.
Diputado Unionista
Sin lugar a dudas hay un vacío en la derecha política guatemalteca, porque desde hace muchos años nos martillaron que teníamos que ser políticamente correctos, y que por tanto, cualquier discusión sobre el tema era inapropiada e improcedente. Sin embargo, los acontecimientos recientes y lo ocurrido en la primera década del presente siglo, afianzan mi convicción de que hay que volver a marcar la cancha de una manera clara, contundente y sin dudas de su pensamiento y acción.
La derecha política está en contra del paternalismo del Estado benefactor, por más responsabilidad propia y por la defensa de la propiedad. La derecha está a favor de la Patria digna y del respeto a Dios. La derecha protege los valores tradicionales de la Familia y está a favor de un sistema educativo de acceso universal que otorgue la igualdad de oportunidades. En pocas palabras: la derecha política tiene que asumir el papel de promotor, y en su caso, de defensor de la Clase Media.
La Clase Media guatemalteca ha sido olvidada, golpeada, denigrada y vilipendiada en los primeros diez años de este siglo. Llegó el momento de volver a sacar pecho por esa Clase Media, y ponerse al frente en su defensa.
La primera tarea asignada a un regenerado Partido Político conservador, es decir clara y abiertamente, todo aquello que la prensa «progresista» del país ha prohibido, por haberlo catalogado como políticamente incorrecto. Más que ideas, se necesita valor, porque en el debate público, no hay igualdad de condiciones. La prensa «progresista» corteja a la izquierda y ataca a la derecha. Pero lo interesante del caso es que académicos, periodistas e intelectuales que se autodefinen como progresistas, no forman parte de la izquierda política, sino se amparan en ella para recibir un salario.
Tanto ha sido el martilleo desde esos sectores «progresistas», que hoy han hecho casi una realidad, la falsa relación: conservador=reaccionario=fascista=opresor. Este mazo está suspendido sobre todo aquel que no se ajuste a los parámetros de lo políticamente correcto impuesto por los «progresistas». Dicho de otra manera, si se expresa una opinión que a la izquierda no le gusta, se tacha y se condena al autor, aún cuando estas opiniones no correspondan a la derecha, basta con que a la izquierda no le guste.
Escribió Ortega y Gasset, que la acción política consiste en tener una idea y un proyecto claro para el desarrollo vital de una nación. Para pensar y actuar se precisa por tanto un proyecto, un criterio y unos valores, y la voluntad precisa para llevarlos a cabo.
Habiendo comprendido lo anterior, es necesario subrayar los valores sobre los que un regenerado Partido Político conservador construye su plataforma política: creer y respetar a Dios; amar y estar dispuesto a dar todo por la Patria; defender la Libertad por sobre todas las cosas.
Lo anterior tiene que complementarse con un respeto a la persona, tolerancia, equidad y solidaridad hacia el prójimo.
La conquista del futuro requiere ideas sólidas, convicciones e ilusión para llevar a cabo el proyecto político conservador. Por ello es tiempo de recuperar ideas y conceptos con vocación universal, más allá del leve particularismo o del programa para la mera ocasión, para salir del paso. Sin valores, sin estrategia, sin programa, sin ideas y sin esperanza es imposible la regeneración, la renovación y el éxito.
PS: mi solidaridad con Carlos Vielmann, Erwin Sperisen, Alejandro Giammattei y Javier Figueroa sujetos a un insoportable linchamiento.