He pensado mucho sobre el tema de los artículos de diciembre. Considero que hablar de esperanza nos hace falta a todas las personas, ya que vivimos en un mundo de malas noticias, de dolor y que en momentos actuales nos encontramos enfrentando problemas ante la crisis por el deterioro de la economía, de la estructura social, de los valores y derechos humanos y de la fuerza que da la fe ante las circunstancias adversas.
crismodenesi@gmail.com
La verdad, esta idea de investigar y concebir la esperanza ha sido un pensamiento prestado, por mi propio psiquiatra. Quien me ha sugerido la lectura de la encíclica papal sobre la esperanza.
Comenzaremos por esta sugerencia, pero me gustaría que juntos abordáramos a otros autores/as y ofreciéramos propuestas en búsqueda de la esperanza propia y social en nuestro país, Guatemala.
Que juntos soñáramos e imagináramos lo que realmente deseamos. Por algún lado hemos de comenzar; ¿les parece?
Así que me encantaría leer sus comentarios y propósitos, de manera coherente, benevolente con la convicción de que existen alternativas ante la posibilidad de un presente y futuro mejor.
De esta manera este artículo se convertirá en nuestro artículo y participarán todas las personas no importando credos, clase, etnias o género. Podrán proponer opciones para un encuentro con la esperanza.
La esperanza ha sido manoseada suciamente; pero es necesario rescatarla, es parte de un principio básico que rige nuestra necesidad de permanecer en la vida. Y a juicio personal es el mejor regalo que nos podemos proporcionar.
He encontrado esta definición sobre la esperanza de un autor desconocido y realmente me gusta: «La esperanza no es fingir que no existen los problemas. Es la confianza de saber que éstos no son eternos, que las heridas curarán y las dificultades se superarán.»
Se ha publicado «Spe salvi», la segunda encíclica de Benedicto XVI, que está dedicada a la esperanza cristiana. El texto consta de una introducción y ocho capítulos y se abre con el pasaje de la Carta de San Pablo a los Romanos. Como dijimos, nos interesa el análisis del camino hacia la esperanza sin distingos de credos.
Con la salvación, dice el Papa, «se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino».
Los cristianos refieren: «tienen un futuro, saben que su vida, en conjunto, no acaba en el vacío. El Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una vida nueva».
«Llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza» «Digámoslo ahora de manera muy sencilla -escribe el Papa- el hombre necesita a Dios, de lo contrario queda sin esperanza». «El hombre nunca puede ser redimido solamente desde el exterior. El hombre es redimido por el amor». Un amor incondicional, absoluto: «La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando hasta el extremo».
El Papa indica cuatro lugares para aprender y ejercitar la esperanza. El primero es la oración: «Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha. Si ya no hay nadie que pueda ayudarme í‰l puede ayudarme».
Después de la oración, la acción. «La esperanza en sentido cristiano es siempre esperanza para los demás. Y es esperanza activa, con la cual luchamos para que el mundo llegue a ser un poco más luminoso y humano». Y solamente si sé que «mi vida personal y la historia en su conjunto están custodiadas por el poder indestructible del amor», «puedo esperar».
Escribo nuestro artículo, para que de manera conjunta debatamos sobre el tema de la esperanza y la necesidad de la misma. Si mi sistema de creencias no incluye a Dios ni al Cristianismo, también es importante que discutamos puntos de encuentro que nos permitan posibilidades de autorrealización, de convivencia y de coexistencia exitosas. Gracias por aportar sus comentarios a la columna.